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5 puntos esenciales para seleccionar una revista científica

En este artículo te muestro 5 puntos esenciales para seleccionar una revista científica indexada. El objetivo es reducir al máximo posible el riesgo de rechazo de tu artículo. La aplicación de estos puntos no te va a garantizar nada, pero al menos, haz tus deberes. Si te rechazan el artículo solamente te queda aprender de los comentarios de los revisores, mejorar el artículo, repetir el proceso de búsqueda de una nueva revista y esperar a que el azar juegue a tu favor.

Hace unas semanas, uno de mis estudiantes de Doctorado se sintió muy frustrado por el rechazo de un artículo en una revista de impacto. Bajo mi punto de vista, los argumentos ofrecidos por los revisores no eran suficientes para justificar esta decisión. Esto no le ayudó a entender el motivo del rechazo y aprender de ello. ¿Elegimos bien la revista? Probablemente no.

Todos los investigadores hemos pasado por este tipo de situaciones. Finalizada la investigación preparamos con mucha ilusión un artículo e invertimos mucha energía para que quede perfecto. El rechazo no es agradable. Muchas veces está alimentado por la sensación de pérdida de tiempo. No por el invertido en escribirlo, sino por el tiempo de espera de la revista. Rara vez baja de 6 meses.

Por mucho que la investigación sea de calidad y el artículo esté muy bien elaborado, la aleatoriedad juega un papel determinante. Nos gusté o no. Queramos verlo o no. Depende del editor, de los revisores, de la cola de artículos que tenga la revista, etc. Contra eso, poco se puede hacer. Simplemente entenderlo y aceptarlo. Sin embargo, hay un elemento fundamental que sí podemos controlar: la elección de la revista.

Hace un par de semanas finalicé la formación “Difusión y Transferencia de la Investigación: Estrategias para escribir y publicar en revistas científicas“. Estuvo dirigida a estudiantes del Doctorado de Tecnología Educativa. En esta segunda edición del curso, mi compañera Isabel Gutiérrez se encargó de abordar la importancia de la difusión de la investigación y los medios disponibles para realizar dicha tarea. El objetivo de esta parte era elaborar un plan de difusión de la investigación.

En el segundo bloque de contenidos me centré en el artículo científico y su estructura. Además, presenté estrategias que reducen el margen de aleatoriedad del que hablaba anteriormente. Una de esa estrategias se refiere a la elección de la revista.

 

1. Indexación de la revista

Es determinante tener en cuenta donde está indexada la revista y su factor de impacto. La calidad de nuestra investigación debemos tenerla en cuenta para “apuntar” más alto o más bajo. Todas las investigaciones que realizamos no tienen la misma calidad. Esto depende de muchas variables: tipo de muestra, novedad del tema, implicaciones en la práctica que tienen las conclusiones, tipo de diseño, etc. En el catálogo de Revistas Científicas del GITE podrás elegir entre 347 revistas de tecnología educativa y educación según su nivel de indexación (Scopus, JCR, ESCI y Sello de Calidad FECYT) y otras opciones de búsqueda. Ten en cuenta que a mayor nivel de indexación, mayor probabilidad de rechazo y tiempo de espera.

2. Temática de la revista

Consulta la temática de la revista y el tipo de aportaciones que publica. Comprueba los artículos publicados en los 3-4 últimos números. A veces puede haber desajustes entre lo que se dice en el apartado “enfoque y alcance” y lo que realmente se publica. Esto último puede ser incluso más fiable. Además, nos permitirá familiarizarnos con el formato, la estructura de los trabajos, metodologías utilizadas, etc.

 

3. Plazos estimados de espera

Otro aspecto a valorar es que muestren los plazos estimados en cada uno de los pasos editoriales. Cada vez más las revistas están incorporando estos periodos. Sin embargo, también tengo que decir que cada vez más encuentro casos en los que no se cumplen ni de cerca. Una mala práctica.

También tenemos que considerar el número de artículos que publican al año: mensual, trimestral, semestral o anual. Si la revista tiene una indexación muy importante y publica un número al año la probabilidad de aceptación del artículo será muy reducida.

 

4. Medios sociales y estrategias de difusión

Si la revista tiene perfiles en medios sociales es síntoma de que trabaja específicamente en la difusión de los artículos. Una vez publicado el artículo el trabajo no ha finalizado porque la clave será que el artículo se lea y se cite. En esta labor, contar con el apoyo de la revista puede ser un factor a tener en cuenta para seleccionar una u otra.

 

5. Acceso abierto

Me dejo mi favorito para el final. Personalmente es uno de los puntos básicos que siempre utilizo. Está muy demostrado el aumento de artículos de acceso abierto y su mayor alcance. Con acceso abierto me refiero a que cualquier persona pueda leer nuestro artículo sin pagar y que además, como autores no tengamos que pagar en ningún momento durante todo el proceso editorial. Las revistas han encontrado muchos modelos de obtener ingresos. Sin entrar en detalle, es muy importante que leas la “letra pequeña” en las directrices para autores y compruebes este asunto.

Estos son los 5 puntos esenciales para seleccionar una revista científica. Tenerlos en cuenta no te va a garantizar nada pero seguro que vas a reducir la probabilidad de un rechazo prematuro e inesperado. No soy partidario de investigar para publicar en la revista X pero una vez realizada la investigación sí creo que es mejor seleccionar la revista antes de escribir el artículo. La elección de la revista sí importa y mucho.

 

Imagen: https://pixabay.com/images/id-1690423/

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Cómo leer un artículo científico y para qué

 

El aspecto más triste de la vida en este preciso momento es que la ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría (Isaac Asimov)

 

Seguro que alguna vez has tenido que leer un artículo científico y has pensado cosas como: ¿no se podría contar de manera más sencilla?; llevo 10 minutos leyendo el mismo párrafo sin entender nada; y esto para qué sirve; y esto, a mí qué; el que ha escrito esto no ha salido de su despacho o de su laboratorio… En este artículo de blog me he propuesto ofrecer soluciones prácticas para ayudarte a leer un artículo científico y para qué puede ser útil. Mi idea no es ofrecer atajos, es compartir las estrategias esenciales que he aprendido en estos años como escritor, editor de RIITE, revisor de artículos y lector.

Para casi cualquier cosa, me gusta crear un método de trabajo flexible que con la experiencia (práctica, lecturas y consejos de otros) voy puliendo. Os comparto el mío, tanto si eres docente, si quieres serlo, si eres investigador novel, si estás aburrido de tragarte bulos o simplemente estás cansado de que otros te “cuenten” en conferencias lo que supuestamente dice la ciencia y lo tienes que hacer. Si eres un investigador avanzando, seguro puedes contribuir a mejorar estas estrategias.

Uno de los puntos en común que tienen docentes (de cualquier etapa educativa), estudiantes de Grado, estudiantes que están haciendo su Trabajo Fin de Grado e incluso investigadores noveles de Máster y Doctorado es la dificultad para leer de manera eficiente un artículo de investigación. No se encuentran motivos reales para hacerlo hasta que, por ejemplo, se nos presenta un TFG, TFM o Tesis Doctoral. En oposiciones del profesorado no suele hacer ni falta, el temario ya lo hace la academia… Esto no se suele enseñar en la universidad y cuando se hace, pasa desapercibido, no se valora o no sabemos hacerlo bien. Tenemos algún estudio que nos dice que los profesores -no universitarios- son muy críticos con la investigación educativa, por su utilidad, por cómo se escribe, por tratar temas poco pertinentes y por la escasa formación que recibieron. Este estudio solo confirma algo que en decenas de conversaciones con docentes he percibido.  Se ve al investigador como una persona alejada de la realidad de las aulas.

Observar esta problemática está muy bien, pero pasar a la acción está mejor. Así que, vamos a ello. Por cierto, si quieres ir directamente a las estrategias, sáltate los dos próximos apartados.

Te presento al artículo científico

Primero, vamos a conocer un poco mejor a nuestro amigo o enemigo, según se mire… El artículo científico es actualmente la vía de comunicación por excelencia para compartir los hallazgos científicos. Su elaboración es muy costosa y su publicación no se queda atrás… Puede ser de varios tipos, pero normalmente reflejan resultados de una o varias investigaciones.

Seguro que alguna vez has escuchado revistas de impacto o que están indexadas. Esto significa que esa revista cuenta con la evaluación varias instituciones, organizaciones o empresas que avalan su funcionamiento. Como puedes imaginar, todos los investigadores deseamos publicar en revistas de alto impacto.

¿Cómo se seleccionan los artículos? Una vez que el autor ha enviado a la revista su propuesta de artículo y ha pasado el filtro de los editores de la misma, éstos solicitan a varios expertos (revisores) que evalúen el artículo y decidan si se publica o no. Este sistema se denomina revisión por pares doble ciego, es decir, el autor no sabrá quién le está revisando y los revisores no saben la autoría del artículo. Los editores de la revista toman la decisión final teniendo en cuenta la valoración de los revisores. Decir, por último, que el artículo en revistas de impacto es actualmente lo que más se nos valora como profesores universitarios. Como puedes imaginarte, todo esto da para unos cuantos debates, pero, ahora no es el momento…

¿Y para qué tengo que leerlos si no voy realizar ninguna investigación?

Habrás observado que últimamente en las ruedas de prensa de los políticos se está utilizando mucho el siguiente argumento: “tomaremos las medidas necesarias siguiendo los consejos del comité científico”. También, habrás observado muchas conferencias llenas de referencias a estudios. Y puede que hayas visto como tu nutricionista te propone cambios según los últimos estudios. Además de poner ganar credibilidad, leer directamente los artículos te acerca más a los resultados reales no sesgados por un segundo agente (llámase conferenciante, político, periodista, etc.).

Ojo, los artículos no son la verdad absoluta, pero sí te pueden ayudar a tener más información para luego tomar decisiones. Ojo de nuevo, lo que la ciencia dice hoy puede que mañana cambie, esto es así. Un ejemplo. Cuántas veces hemos escuchado que el desayuno es la comida más importante del día, que los huevos son terribles para el colesterol, que hay que comer cada tres horas… Pues nada, olvida todo esto porque las evidencias actuales desmienten estas cuestiones en personas sanas.

Aterrizando en el campo educativo, leer artículos te aportará evidencias que te ayudarán a filtrar lo que escuchas y por supuesto, a tomar decisiones para la práctica. Obviamente, tu experiencia y las necesidades de tus estudiantes (si eres docente) siempre seguirán teniendo su peso. Ojo por tercera vez, no existen verdades absolutas en educación.

Pasos y estrategias

Nota: Además de mi experiencia, me he basado en varias estrategias que aquí y aquí se describen.

1. Antes de empezar

Afina la búsqueda y selección de los artículos. Buscar en Scopus o WOS te puede “garantizar” mayor calidad en los resultados. Dialnet es otro espacio que te puede servir. De forma general, para hacer búsquedas iniciales de artículos no recomendaría Google. Piensa muy bien los términos de búsqueda (keywords). Cotillea sobre los autores, visita su web, otras publicaciones y en qué institución trabajan.

Los artículos no se leen como libros. No leas nunca un artículo de principio a fin “a la primera” y mucho menos si tienes que leer varios de un tema (siempre constrasta con varios). Los artículos se leen de manera distinta. Veamos cómo.

2. Utiliza tu vista de pájaro

Piensa que hay que estar seguro de que lo quieres leer entero. Leerlo bien, te puede llevar unas 5 horas, si eres experimentado lo mismo lo haces en una hora. Valora en 5 o 10 minutos si ese artículo seleccionado merece la pena leerlo. Para ello navega por su estructura, ignora los detalles, olvida por ahora el resumen y las conclusiones y mira por encima las referencias que utiliza (número, procedencia, fechas…). Ya en este vistazo puedes ver varias cosas: que no sabes lo suficiente del tema, que no te interesa (el título te engañó) e incluso que está mal escrito u organizado. Ahora sí y si te interesa lo que has visto, lee el resumen y decide si quieres seguir leyendo o no. ¡Tu tiempo y energía valen mucho!

3. Encuentra las preguntas

Normalmente entre el apartado “introducción” y el apartado “método” puedes encontrar la información necesaria para responder a estas cuestiones:

¿ Cuáles son las 5 ideas fundamentales que tratan en el marco teórico?

¿ Qué preguntas u objetivos se han marcado los autores?

¿Qué quieren hacer los autores para lograr sus objetivos de investigación?

4. Anota, anota y anota

Se puede ir una hora más o hasta 5 horas si no eres experimentado. Ahora, hay que leer el artículo como un todo. Realiza anotaciones, toma apuntes, escribe tus propias frases como puntos clave, hazte preguntas contigo mismo, establece una conversación mental con los autores, no te centres en los detalles (estadísticas, por ejemplo) y anota palabras que no entiendas. Utiliza colores para subrayar, por ejemplo, un color para lo importante, otro para las citas y otro para las referencias que los autores citan y que quieres leer más adelante. Realiza esquemas o mapas mentales, esto aumentará tu tiempo de trabajo en al menos 30 minutos, pero es rentable. Relacionar ideas es de las mejores estrategias para consolidar lo que leemos.

No intentes entenderlo todo en esta primera lectura. Piensa que los investigadores han concentrado en ese artículo meses y años de trabajo. Más adelante, podrás profundizar y comprender más cosas.

5. Si merece MUCHO la pena, a por los detalles

Tras el paso anterior, ya podrás percibir (la práctica te ayudará en esto) si merece la pena leer todos los detalles y profundizar en ellos.  El artículo tiene que ser muy bueno para invertir más tiempo. Piensa que hay muchas publicaciones y puede ser más valioso invertir tu energía en triangular con otras fuentes. Este paso, por ejemplo, es el que suelen hacer los revisores de las revistas científicas.

6. No dejes de ser escéptico. Sé curioso

A mis estudiantes de máster y doctorado me gusta decirles que en el marco teórico (a veces llamado introducción) hablan otros autores, en los resultados hablan los datos, en la discusión se contrastan los avances del artículo y lo que ya se sabía sobre el tema y en las conclusiones hablan los autores del artículo. Sé cuidadoso con la lectura crítica de cada parte del artículo científico. Analiza qué piensan los autores, cómo comparten sus limitaciones e indican futuros trabajos, cómo contrastan la información previa… Alimenta tu curiosidad y no te creas lo primero que leas por mucho que sea un artículo científico.

7. Pasa a la acción

Si has llegado al final de este artículo de blog, es el momento de pasar a la acción. Crea tu hábito de lectura. Por ejemplo, puedes identificar un tema que te apasione y fijar un día o unas horas a la semana para leer y practicar. Comienza con un artículo a la semanas, cada 15 días o uno al mes, lo que sea, pero comienza. La inversión es muy rentable, piensa que podrás aprender en unas horas lo que unos investigadores han aprendido durante años. Y quién sabe, lo mismo descubres que tienes a un curioso investigador dentro de ti.

Espero que estas estrategias y reflexiones te hayan ayudado. Como decía, esto es lo que utilizo actualmente. Irá evolucionando según mi experiencia y consejos de otros, por lo que si quieres compartir tus estrategias, serán bienvenidas y me ayudarás a mejorar 😉

 

Agradecimientos: gracias a Aula Magna por compartir varios recursos que he utilizado como fuente de inspiración de este artículo de blog.

Imagen: https://pixabay.com/images/id-1245690/