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Cómo leer un artículo científico y para qué

 

El aspecto más triste de la vida en este preciso momento es que la ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría (Isaac Asimov)

 

Seguro que alguna vez has tenido que leer un artículo científico y has pensado cosas como: ¿no se podría contar de manera más sencilla?; llevo 10 minutos leyendo el mismo párrafo sin entender nada; y esto para qué sirve; y esto, a mí qué; el que ha escrito esto no ha salido de su despacho o de su laboratorio… En este artículo de blog me he propuesto ofrecer soluciones prácticas para ayudarte a leer un artículo científico y para qué puede ser útil. Mi idea no es ofrecer atajos, es compartir las estrategias esenciales que he aprendido en estos años como escritor, editor de RIITE, revisor de artículos y lector.

Para casi cualquier cosa, me gusta crear un método de trabajo flexible que con la experiencia (práctica, lecturas y consejos de otros) voy puliendo. Os comparto el mío, tanto si eres docente, si quieres serlo, si eres investigador novel, si estás aburrido de tragarte bulos o simplemente estás cansado de que otros te “cuenten” en conferencias lo que supuestamente dice la ciencia y lo tienes que hacer. Si eres un investigador avanzando, seguro puedes contribuir a mejorar estas estrategias.

Uno de los puntos en común que tienen docentes (de cualquier etapa educativa), estudiantes de Grado, estudiantes que están haciendo su Trabajo Fin de Grado e incluso investigadores noveles de Máster y Doctorado es la dificultad para leer de manera eficiente un artículo de investigación. No se encuentran motivos reales para hacerlo hasta que, por ejemplo, se nos presenta un TFG, TFM o Tesis Doctoral. En oposiciones del profesorado no suele hacer ni falta, el temario ya lo hace la academia… Esto no se suele enseñar en la universidad y cuando se hace, pasa desapercibido, no se valora o no sabemos hacerlo bien. Tenemos algún estudio que nos dice que los profesores -no universitarios- son muy críticos con la investigación educativa, por su utilidad, por cómo se escribe, por tratar temas poco pertinentes y por la escasa formación que recibieron. Este estudio solo confirma algo que en decenas de conversaciones con docentes he percibido.  Se ve al investigador como una persona alejada de la realidad de las aulas.

Observar esta problemática está muy bien, pero pasar a la acción está mejor. Así que, vamos a ello. Por cierto, si quieres ir directamente a las estrategias, sáltate los dos próximos apartados.

Te presento al artículo científico

Primero, vamos a conocer un poco mejor a nuestro amigo o enemigo, según se mire… El artículo científico es actualmente la vía de comunicación por excelencia para compartir los hallazgos científicos. Su elaboración es muy costosa y su publicación no se queda atrás… Puede ser de varios tipos, pero normalmente reflejan resultados de una o varias investigaciones.

Seguro que alguna vez has escuchado revistas de impacto o que están indexadas. Esto significa que esa revista cuenta con la evaluación varias instituciones, organizaciones o empresas que avalan su funcionamiento. Como puedes imaginar, todos los investigadores deseamos publicar en revistas de alto impacto.

¿Cómo se seleccionan los artículos? Una vez que el autor ha enviado a la revista su propuesta de artículo y ha pasado el filtro de los editores de la misma, éstos solicitan a varios expertos (revisores) que evalúen el artículo y decidan si se publica o no. Este sistema se denomina revisión por pares doble ciego, es decir, el autor no sabrá quién le está revisando y los revisores no saben la autoría del artículo. Los editores de la revista toman la decisión final teniendo en cuenta la valoración de los revisores. Decir, por último, que el artículo en revistas de impacto es actualmente lo que más se nos valora como profesores universitarios. Como puedes imaginarte, todo esto da para unos cuantos debates, pero, ahora no es el momento…

¿Y para qué tengo que leerlos si no voy realizar ninguna investigación?

Habrás observado que últimamente en las ruedas de prensa de los políticos se está utilizando mucho el siguiente argumento: “tomaremos las medidas necesarias siguiendo los consejos del comité científico”. También, habrás observado muchas conferencias llenas de referencias a estudios. Y puede que hayas visto como tu nutricionista te propone cambios según los últimos estudios. Además de poner ganar credibilidad, leer directamente los artículos te acerca más a los resultados reales no sesgados por un segundo agente (llámase conferenciante, político, periodista, etc.).

Ojo, los artículos no son la verdad absoluta, pero sí te pueden ayudar a tener más información para luego tomar decisiones. Ojo de nuevo, lo que la ciencia dice hoy puede que mañana cambie, esto es así. Un ejemplo. Cuántas veces hemos escuchado que el desayuno es la comida más importante del día, que los huevos son terribles para el colesterol, que hay que comer cada tres horas… Pues nada, olvida todo esto porque las evidencias actuales desmienten estas cuestiones en personas sanas.

Aterrizando en el campo educativo, leer artículos te aportará evidencias que te ayudarán a filtrar lo que escuchas y por supuesto, a tomar decisiones para la práctica. Obviamente, tu experiencia y las necesidades de tus estudiantes (si eres docente) siempre seguirán teniendo su peso. Ojo por tercera vez, no existen verdades absolutas en educación.

Pasos y estrategias

Nota: Además de mi experiencia, me he basado en varias estrategias que aquí y aquí se describen.

1. Antes de empezar

Afina la búsqueda y selección de los artículos. Buscar en Scopus o WOS te puede “garantizar” mayor calidad en los resultados. Dialnet es otro espacio que te puede servir. De forma general, para hacer búsquedas iniciales de artículos no recomendaría Google. Piensa muy bien los términos de búsqueda (keywords). Cotillea sobre los autores, visita su web, otras publicaciones y en qué institución trabajan.

Los artículos no se leen como libros. No leas nunca un artículo de principio a fin “a la primera” y mucho menos si tienes que leer varios de un tema (siempre constrasta con varios). Los artículos se leen de manera distinta. Veamos cómo.

2. Utiliza tu vista de pájaro

Piensa que hay que estar seguro de que lo quieres leer entero. Leerlo bien, te puede llevar unas 5 horas, si eres experimentado lo mismo lo haces en una hora. Valora en 5 o 10 minutos si ese artículo seleccionado merece la pena leerlo. Para ello navega por su estructura, ignora los detalles, olvida por ahora el resumen y las conclusiones y mira por encima las referencias que utiliza (número, procedencia, fechas…). Ya en este vistazo puedes ver varias cosas: que no sabes lo suficiente del tema, que no te interesa (el título te engañó) e incluso que está mal escrito u organizado. Ahora sí y si te interesa lo que has visto, lee el resumen y decide si quieres seguir leyendo o no. ¡Tu tiempo y energía valen mucho!

3. Encuentra las preguntas

Normalmente entre el apartado “introducción” y el apartado “método” puedes encontrar la información necesaria para responder a estas cuestiones:

¿ Cuáles son las 5 ideas fundamentales que tratan en el marco teórico?

¿ Qué preguntas u objetivos se han marcado los autores?

¿Qué quieren hacer los autores para lograr sus objetivos de investigación?

4. Anota, anota y anota

Se puede ir una hora más o hasta 5 horas si no eres experimentado. Ahora, hay que leer el artículo como un todo. Realiza anotaciones, toma apuntes, escribe tus propias frases como puntos clave, hazte preguntas contigo mismo, establece una conversación mental con los autores, no te centres en los detalles (estadísticas, por ejemplo) y anota palabras que no entiendas. Utiliza colores para subrayar, por ejemplo, un color para lo importante, otro para las citas y otro para las referencias que los autores citan y que quieres leer más adelante. Realiza esquemas o mapas mentales, esto aumentará tu tiempo de trabajo en al menos 30 minutos, pero es rentable. Relacionar ideas es de las mejores estrategias para consolidar lo que leemos.

No intentes entenderlo todo en esta primera lectura. Piensa que los investigadores han concentrado en ese artículo meses y años de trabajo. Más adelante, podrás profundizar y comprender más cosas.

5. Si merece MUCHO la pena, a por los detalles

Tras el paso anterior, ya podrás percibir (la práctica te ayudará en esto) si merece la pena leer todos los detalles y profundizar en ellos.  El artículo tiene que ser muy bueno para invertir más tiempo. Piensa que hay muchas publicaciones y puede ser más valioso invertir tu energía en triangular con otras fuentes. Este paso, por ejemplo, es el que suelen hacer los revisores de las revistas científicas.

6. No dejes de ser escéptico. Sé curioso

A mis estudiantes de máster y doctorado me gusta decirles que en el marco teórico (a veces llamado introducción) hablan otros autores, en los resultados hablan los datos, en la discusión se contrastan los avances del artículo y lo que ya se sabía sobre el tema y en las conclusiones hablan los autores del artículo. Sé cuidadoso con la lectura crítica de cada parte del artículo científico. Analiza qué piensan los autores, cómo comparten sus limitaciones e indican futuros trabajos, cómo contrastan la información previa… Alimenta tu curiosidad y no te creas lo primero que leas por mucho que sea un artículo científico.

7. Pasa a la acción

Si has llegado al final de este artículo de blog, es el momento de pasar a la acción. Crea tu hábito de lectura. Por ejemplo, puedes identificar un tema que te apasione y fijar un día o unas horas a la semana para leer y practicar. Comienza con un artículo a la semanas, cada 15 días o uno al mes, lo que sea, pero comienza. La inversión es muy rentable, piensa que podrás aprender en unas horas lo que unos investigadores han aprendido durante años. Y quién sabe, lo mismo descubres que tienes a un curioso investigador dentro de ti.

Espero que estas estrategias y reflexiones te hayan ayudado. Como decía, esto es lo que utilizo actualmente. Irá evolucionando según mi experiencia y consejos de otros, por lo que si quieres compartir tus estrategias, serán bienvenidas y me ayudarás a mejorar 😉

 

Agradecimientos: gracias a Aula Magna por compartir varios recursos que he utilizado como fuente de inspiración de este artículo de blog.

Imagen: https://pixabay.com/images/id-1245690/

Blog de aula #ticumu

En Gutiérrez, López, Serrano y Solano (2017) presentamos -entre otras cosas- una serie de propuestas dirigidas a instituciones universitarias para la mejora de los entornos personales de aprendizaje del alumnado (disponibles AQUÍ). En una de ellas decíamos lo siguiente:

Las evidencias del estudio nos dicen que los alumnos no valoran (o no saben hacerlo) el impacto a corto, medio o largo plazo que pueden tener los productos generados y compartidos en el marco de las distintas asignaturas. Existen multitud de herramientas intuitivas en su uso, a la vez que eficaces, para compartir los productos generados por los estudiantes. Sin embargo, las universidades técnicamente “pierden” esos productos al no estar alojados en sus servidores. Tal vez replicar herramientas sea una opción costosa y lenta, pero al menos sí se tendrían que crear perfiles o etiquetas en las herramientas más utilizadas para poder “localizar” y ubicar los productos generados por los estudiantes en cada universidad. La idea es publicar en abierto pero sin perder el vínculo con la institución.

De una manera u otra, siempre he promovido con mis estudiantes la necesidad de compartir las ideas y los recursos generados en clase, habitualmente con blogs de grupos o blogs individuales. Mi problema es que al final los productos que pueden ser reutilizados por otras personas han ido quedando demasiado “perdidos”. Tras valorar varias opciones, este año he decidido mantener un blog de aula -obviamente con la ayuda de los estudiantes- en el que iré/irán compartiendo los recursos más interesantes. La idea no es vincularlo a una única asignatura y un único año (crearía muchos blogs y volvería al problema de la “pérdida” de recursos de interés) sino que mi intención es ir recopilando los recursos de las asignaturas por las que vaya pasando, habitualmente de tecnología educativa en el Grado de Educación Primaria.

Espero que sea de utilidad y sobre todo que, mis estudiantes -docentes en formación- valoren más sus trabajos y respeten mejor las cosas que hacen, sabiendo que al estar en “abierto” cualquier persona puede saber qué cosas hacen como estudiantes. Y esto es una de las ventajas de publicar en abierto, al final sabes que más personas pueden valorar tu trabajo y eso te exige una mayor calidad del mismo.

 

ACCESO AL BLOG DE AULA #TICUMU

Referencias bibliográficas:

Gutiérrez, I., López, P., Serrano, J.L. y Solano, I.M. (2017). Estrategias y herramientas para aprender: descripción de los PLE de los estudiantes universitarios españoles y propuestas para la mejora de las respuesta institucional. En M.P. Prendes y M.M. Román (2017) , Entornos personales de aprendizaje: una visión actual de cómo aprender con tecnologías (pp. 65-88) . Barcelona: Octaedro.

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Robots en el Grado de Educación Primaria

La llegada de los robots a las escuelas, institutos y a facultades de educación se ha acentuado especialmente durante este curso. Las jornadas y los encuentros sobre robótica no paran de crecer. Las publicaciones en revistas incluidas en Scopus -por ejemplo- sobre robótica educativa y pensamiento computacional han aumentado progresivamente durante los últimos cinco años. A nivel internacional, ya han surgido políticas educativas para el desarrollo del pensamiento computacional y la robótica en muchos países (Hsyu, Irie & Ching, 2019). Y por supuesto, los modelos de robots siguen creciendo a un ritmo importante… Es un tema de moda y que interesa, está claro.

En los centros, cada vez más, los docentes están utilizando los robots con sus estudiantes. Sin embargo, han tenido que aprender a utilizarlos y a integrarlos principalmente con la autoformación (según el informe del INTEF). Quedando, por ejemplo, la formación recibida en el Grado muy rezagada. En los últimos años, he estado utilizando Scratch con mis estudiantes en alguna pequeña tarea y además he visto como mis compañeras de grupo de investigación de infantil hacían cosas con robótica (aquí un post sobre nuestra historia). Sin embargo, ha sido este curso cuando he dado un paso más y he utilizado los robots (6 mbot) con mis estudiantes del Grado de Primaria.

En este primer post, quiero presentar lo que mis estudiantes han realizado en relación con el pensamiento computacional, la programación y la robótica educativa.

Mis estudiantes son de primero de Grado en Educación Primaria, del grupo 2 de la asignatura Recursos en Educación y TIC. Se desarrolla durante el segundo cuatrimestre del curso (enero-mayo). Tenemos unas 15 semanas de clase, cinco horas a las semana. Por desgracia, es la ÚNICA asignatura obligatoria sobre tecnología educativa que tendrán durante su formación de Grado. Aquellos que seleccionen la llamada mención de “recursos” tendrán otra asignatura más, optativa. Esto significa que tenemos muy poco tiempo para trabajar las competencias y contenidos que, por ley, mis estudiantes tienen que desarrollar y aprender. El reto es complicado y el tiempo es escaso, muy escaso. Todo esto condiciona -y mucho- lo que pueden llegar a realizar con los robots puesto que no podemos estar con ellos demasiado tiempo y tampoco los considero tan importantes como para utilizarlos tantas semanas.

Centrando la atención en lo que hemos hecho y dejando de lado lo que me gustaría poder hacer, comencé en primer lugar fijando una especie de modelo de trabajo (ver aquí) y unos pasos a seguir. Mi “obsesión” es que los estudiantes utilicen una mirada crítica hacia la tecnología y no se dejen deslumbrar por ninguna moda tecnológica e incluso, metodológica. Me encanta la tecnología y también me encanta no utilizarla. Cuestión de equilibrio 😉

Tras tratar las primeras nociones sobre tecnología educativa y explicar a los estudiantes que es el pensamiento computacional, la programación y la robótica en educación, llevaron a cabo la primera de las dos actividades (han sido cinco en total en la asignatura) relacionadas con las temática. La finalidad de esta primera tarea (disponible aquí) es que los estudiantes tuvieran un primer contacto con las ideas y las estrategias para la implementación del pensamiento computacional en Primaria con y sin tecnología. Replicaron y crearon actividades desenchufadas (unplugged) y tuvieron tiempo para realizar una pequeña toma de contacto con Scratch. Desde AQUÍ se pueden ver los vídeos que realizaron como producto de esta tarea.

En la segunda tarea (cuarta de la asignatura) llegaron los robots. En sesiones anteriores, ya habían tenido algún tipo de contacto, ya que fueron mis propios estudiantes los que montaron varios de ellos. No han tenido muchas horas los robots, sin embargo, los han ido utilizando de manera progresiva. En esta actividad, los estudiantes tenían que replicar o crear un reto con los robots. Pero lo más importante era integrar dicho reto en una propuesta didáctica para Educación Primaria bajo una serie de requisitos.

Desde el blog que los propios estudiantes han ido utilizando como blog de aula, he organizado los resultados (PDF con la propuesta didáctica y vídeo) de cada uno de los grupos. Se pueden visitar siguiendo el siguiente enlace: http://www.jlserranosanchez.es/retos/actividades-con-robots/

Tanto mis estudiantes como yo, estaremos encantados de recibir vuestras opiniones, ya sea en este post, en el blog de aula, o desde la cuenta de Twitter @TICgrupo21 que han estado gestionando y con el uso del hashtag #ticumu

Los productos finales de los estudiantes son en líneas generales muy buenos y si algo ha podido fallar o no salir bien puedo decir abiertamente que no ha sido fallo de ellos. Para no extenderme con este post, he pensado crear un segundo post en unas semanitas para mostrar mi valoración sobre las luces y sombras de las actividades realizadas sobre pensamiento computacional, programación y robótica. Los estudiantes me han proporcionado un excelente feedback que unido a mis observaciones creo que podrán ser de interés.

Referencias bibliográficas:

Hsu, YC., Irie, N.R. & Ching, YH. Computational Thinking Educational Policy Initiatives (CTEPI) Across the Globe. TechTrends (2019) 63: 260. https://doi.org/10.1007/s11528-019-00384-4

¿Cómo comenzar a saber si una investigación es buena, regular o mala?

Antes de nada, puede que la palabra más importante del título sea “comenzar” 😉 Sin duda, la experiencia y la lectura serán los elementos determinantes para saber evaluar de manera crítica una investigación. No hay otra, práctica y práctica, con todo lo que ello supone. Sin embargo, hay que empezar por algún sitio con “pequeñas” estrategias y herramientas… Con esta intención, comparto en este post el Critical Appraisal Skills Programme (CASP), un programa de habilidades de evaluación crítica diseñado por el Oxford Center for Triple Value Healthcare.

Muy a menudo, los investigadores (no me refiero solo a los universitarios), sobre todo los menos experimentados, encontramos dificultades para saber si un estudio es bueno, malo o regular. Esto se puede apreciar, por ejemplo, en la difusión que, en no pocas ocasiones, los medios de comunicación hacen de muchos estudios, buscando un buen titular o un tema de actualidad que genere debate, visitas, muchos tweets y “me gustas”. Y lo que es peor, la posterior difusión que estas noticias tienen con el correspondiente impacto sobre la opinión pública. Lamentablemente, no todas las personas (en su mayoría periodistas) que publican este tipo de noticias han seguido una evaluación crítica del estudio en el que dicen basarse (muchas veces ni siquieran lo enlazan). De otro lado, estamos demasiado habituados a ver a nuestros estudiantes universitarios con muchos problemas para saber buscar investigaciones de calidad y para evaluar de manera crítica los estudios que acaban seleccionando. Esto sucede con estudiantes de Grado, pero también con los de Máster e incluso Doctorado.

Para saber si una investigación es de calidad o no, parece que hemos aceptado como criterio saber el lugar en el que está publicada. O lo que es lo mismo, ¿está en Scopus o en la WOS? Para alguien que se está iniciando, no tiene mucho tiempo y no es especialista (ni desea serlo), como criterio único puede estar bien, pero debemos ser conscientes de las limitaciones de utilizar solamente este criterio. Centrando la atención en el campo de la Educación en el contexto formal (por ser el que más domino), nos encontramos con diferentes problemas que hace que nuestras investigaciones tengan escaso impacto en contextos reales y lo que es peor, que los docentes no tengan interés en saber qué se publica en las revistas, crean que investigar es solo cosa de los “de la Universidad” y que los investigadores estén más preocupados por publicar para promocionar que para buscar mejoras en la práctica. A todo ello le tenemos que sumar los eternos debates sobre si las evidencias son útiles y en qué medida lo son. En los trabajos de Murillo y Perines (2017) y Hederich, Martínez y Rincón (2014) se estudian éstos y otros asuntos relacionados (recomiendo su lectura).

¿Y por dónde comenzar a corregir estos problemas? Complicada respuesta… Es evidente que no hay una única solución ya que es un tema que afecta a muchas dimensiones. Lo que está claro, es que uno de los aspectos a corregir es la formación inicial de los profesionales en educación en este sentido, proporcionando, entre otras cosas, estrategias y herramientas que nos permitan evaluar de manera crítica las investigaciones que encontramos. Es evidente que encontraremos estudios de calidad en revistas científicas, pero también los habrá en libros, post en blogs, etc. Y al contrario, también encontraremos investigaciones poco rigurosas en los diferentes espacios de publicación, revistas JCR incluidas.

Podemos encontrar muchos criterios y estrategias de selección de información (recomendaciones de expertos, número de citas, novedad del tema, año de publicación, autores, etc.). Sin embargo, para un usuario más novel en estos asuntos, este tipo de estrategias pueden ser insuficientes. Por este motivo, me gustaría compartir en este post el Programa de habilidades de evaluación crítica (Critical Appraisal Skills Programme, CASP) diseñado por el Oxford Center for Triple Value Healthcare, al cual llegué gracias a una recomendación de lectura (Cussó-Calabuig, Carrera y Bosch-Capblanch, 2018) de mi amigo Víctor González, en la que citaba el CASP. El objetivo de este programa es permitir al lector evaluar sistemáticamente y de manera crítica, la fiabilidad y la relevancia de los resultados publicados en cualquier investigación. CASP utiliza una serie de listas de verificación (publicadas con Licencia Creative Commons) para que el lector pueda llegar a hacer sus propios juicios. CASP aborda la investigación en tres pasos:

1) ¿Es válido el estudio?
2) ¿Cuáles son los resultados?
3) ¿Son útiles los resultados?

Se puede acceder a todas las listas de verificación (checklists). Cada lista de comprobación contiene 10 preguntas que permitirán al usuario evaluar de manera crítica una investigación. Cada pregunta incluye además unas indicaciones para interpretar correctamente cada cuestión. Sin embargo, para los interesados en el área de las Ciencias de la Educación, decir que CASP está diseñado desde el ámbito de la salud, por lo que se requeriría de algunas adaptaciones para su uso. Otra limitación, sería el tipo de diseños de investigación que se hace en el ámbito de la Salud y los que hacemos en Educación. Por ello comparto directamente las dos que considero que pueden ser más útiles en nuestro campo:

CASP lista de comprobación para revisiones sistemáticas.
CASP lista de comprobación para estudios cualitativos.

Está claro que CASP no es la panacea ni la súper herramienta para que un usuario ya sepa evaluar críticamente una investigación, sin embargo, sí puede ser de utilidad para entender que la rigurosidad y la transparencia en un estudio debe estar presente en todas las fases y que “no vale” seleccionar estudios por su posicionamiento en Google, porque están en inglés, porque se twittean mucho o porque están publicados en una revista incluida en la WOS o en Scopus. En cualquier caso, si conoces otras herramientas o estrategias que sean útiles para este fin, en los comentarios serán bienvenidas 😉

Rol del tutor en un Trabajo Fin de Máster: la acción tutorial

“Trabajo Fin de Máster en Tecnología Educativa. Orientaciones para la elaboración y criterios de calidad”, es el título del coordinado por Mª Paz Prendes y Víctor González y en el que hemos participado todos los miembros del Grupo de Investigación de Tecnología Educativa (GITE) de la Universidad de Murcia, que a su vez, somos docentes en el Máster Interuniversitario en Tecnología Educativa: e-learning y gestión del conocimiento de esta misma universidad.

 Trabajos findegrado

Este manual ha contado con una ayuda concedida por la Universidad de Murcia (Resolución Rectoral R-400/2017 para convocar el concurso para la selección de proyectos de docencia universitaria Textos Guía 2017″). Editado por EDITUM de la Universidad de Murcia, ya se encuentra disponible AQUÍ con un precio realmente económico si tenemos en cuenta por ejemplo su utilidad y calidad en el contenido. Tal y como se indica en la contraportada, este libro:

“es un material de ayuda para el alumnado que se dispone a realizar el Trabajo Fin de Grado (TFM) en Tecnología Educativa, pero puede ser una guía para todos aquellos alumnos que quieran hacer su TFM en el ámbito de las Ciencias de la Educación. Se ofrecen consejos y orientaciones que ayudarán al alumnado a tomar decisiones en todo el proceso: la primera fase de elección de tutor; las complejas decisiones sobre el método, diseño e instrumentos; y la fase final de presentación del informe, su defensa y la difusión de la información”

Es por tanto, un manual en el que se ofrecen orientaciones, consejos, referencias sobre todo el proceso de elaboración de un TFM (aunque también es muy válido para el proceso de elaboración de tesis doctorales), que de forma clara y secuencial permitirá al alumno situarse durante todo el proceso. Un aspecto habitualmente problemático para el investigador novel es la dificultad para conectar todo el proceso y las partes de las investigación.

¿Para ti, cuáles fueron las claves durante el desarrollo de tu TFM o tesis doctoral? Seguramente una de las respuestas más repetida sería: mi tutor, sus conocimientos, su forma de trabajar y sobre todo, la relación establecida durante todo el proceso. Sin duda, la importancia del rol del tutor y sus funciones son de especial relevancia, y aunque el TFM lo realizada el alumno de manera autónoma, éste siempre sigue las orientaciones de su director/tutor en función de diferentes situaciones y variables. Y es que, “asesorar y supervisar implica a su vez una serie de tareas o funciones que el tutor va realizando dependiendo de: el estado en el que se encuentre el trabajo, las necesidades del estudiante, el tipo de investigación, los recursos disponibles y la planificación acordada entre tutor y estudiante” (Serrano, 2017, p.30). Por tanto, la comunicación que se establezca entre tutor-alumno marcará en gran medida la calidad del resultado, pero sobre todo, la calidad de los aprendizajes adquiridos por el alumno.

“La acción tutorial” es el título del primer capítulo de este libro, el cual tuve el placer de escribir. Los contenidos tratados en esta parte del libro son:

  • Las funciones del tutor.
  • Fases de la tutoría: fase inicial, sistema de trabajo y diseño de la investigación; fase de desarrollo, seguimiento del TFM; fase final, evaluación y presentación del TFM.

Además, comparto un vídeo realizado en el marco del proyecto de innovación docente “TFM en Tecnología Educativa” coordinado por Mª Paz Prendes en el que realizo una breve presentación de las ideas clave del capítulo. Aviso que la grabación de este tipo de vídeos no es mi fuerte 😉

 

Y los interrogantes abordados son:

  • ¿Para qué me sirve un tutor de TFM
  • ¿Qué orientaciones me va a dar el tutor?
  • ¿Cómo se va a desarrollar el proceso de trabajo con el tutor?
  • ¿Cuáles serán las fases de mi trabajo de TFM?

Recomiendo la lectura de este libro a cualquier investigador novel principalmente del campo de las Ciencias de la Educación, tanto a alumnos de máster como de doctorado. Os dejo a continuación el índice completo del libro.

  • Capítulo 1. La acción tutorial.
  • Capítulo 2. La búsqueda de información: revisión sistemática y bases de datos
  • Capítulo 3. Problema, hipótesis y objetivos.
  • Capítulo 4. Método y diseño de investigación.
  • Capítulo 5. Instrumento de recogida de información.
  • Capítulo 6. El informe del TFM.
  • Capítulo 7. Evaluación y criterios de calidad.
  • Capítulo 8. Difusión y transferencia.
  • Apéndice. ¿Y qué opinan nuestros estudiantes.

Libro disponible AQUÍ

Referencias bibliográficas:

Serrano, J.L. (2017). La acción tutorial. En M.P. Prendes y González, V. Trabajo Fin de Máster en Tecnología Educativa. Orientaciones para la elaboración y criterios de calidad (pp. 29-42). Murcia: Editum.

 

Nota: Post actualizado el 10 de octubre de 2018: corrección de algunos enlaces e inclusión del vídeo.