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Cómo leer un artículo científico y para qué

 

El aspecto más triste de la vida en este preciso momento es que la ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría (Isaac Asimov)

 

Seguro que alguna vez has tenido que leer un artículo científico y has pensado cosas como: ¿no se podría contar de manera más sencilla?; llevo 10 minutos leyendo el mismo párrafo sin entender nada; y esto para qué sirve; y esto, a mí qué; el que ha escrito esto no ha salido de su despacho o de su laboratorio… En este artículo de blog me he propuesto ofrecer soluciones prácticas para ayudarte a leer un artículo científico y para qué puede ser útil. Mi idea no es ofrecer atajos, es compartir las estrategias esenciales que he aprendido en estos años como escritor, editor de RIITE, revisor de artículos y lector.

Para casi cualquier cosa, me gusta crear un método de trabajo flexible que con la experiencia (práctica, lecturas y consejos de otros) voy puliendo. Os comparto el mío, tanto si eres docente, si quieres serlo, si eres investigador novel, si estás aburrido de tragarte bulos o simplemente estás cansado de que otros te “cuenten” en conferencias lo que supuestamente dice la ciencia y lo tienes que hacer. Si eres un investigador avanzando, seguro puedes contribuir a mejorar estas estrategias.

Uno de los puntos en común que tienen docentes (de cualquier etapa educativa), estudiantes de Grado, estudiantes que están haciendo su Trabajo Fin de Grado e incluso investigadores noveles de Máster y Doctorado es la dificultad para leer de manera eficiente un artículo de investigación. No se encuentran motivos reales para hacerlo hasta que, por ejemplo, se nos presenta un TFG, TFM o Tesis Doctoral. En oposiciones del profesorado no suele hacer ni falta, el temario ya lo hace la academia… Esto no se suele enseñar en la universidad y cuando se hace, pasa desapercibido, no se valora o no sabemos hacerlo bien. Tenemos algún estudio que nos dice que los profesores -no universitarios- son muy críticos con la investigación educativa, por su utilidad, por cómo se escribe, por tratar temas poco pertinentes y por la escasa formación que recibieron. Este estudio solo confirma algo que en decenas de conversaciones con docentes he percibido.  Se ve al investigador como una persona alejada de la realidad de las aulas.

Observar esta problemática está muy bien, pero pasar a la acción está mejor. Así que, vamos a ello. Por cierto, si quieres ir directamente a las estrategias, sáltate los dos próximos apartados.

Te presento al artículo científico

Primero, vamos a conocer un poco mejor a nuestro amigo o enemigo, según se mire… El artículo científico es actualmente la vía de comunicación por excelencia para compartir los hallazgos científicos. Su elaboración es muy costosa y su publicación no se queda atrás… Puede ser de varios tipos, pero normalmente reflejan resultados de una o varias investigaciones.

Seguro que alguna vez has escuchado revistas de impacto o que están indexadas. Esto significa que esa revista cuenta con la evaluación varias instituciones, organizaciones o empresas que avalan su funcionamiento. Como puedes imaginar, todos los investigadores deseamos publicar en revistas de alto impacto.

¿Cómo se seleccionan los artículos? Una vez que el autor ha enviado a la revista su propuesta de artículo y ha pasado el filtro de los editores de la misma, éstos solicitan a varios expertos (revisores) que evalúen el artículo y decidan si se publica o no. Este sistema se denomina revisión por pares doble ciego, es decir, el autor no sabrá quién le está revisando y los revisores no saben la autoría del artículo. Los editores de la revista toman la decisión final teniendo en cuenta la valoración de los revisores. Decir, por último, que el artículo en revistas de impacto es actualmente lo que más se nos valora como profesores universitarios. Como puedes imaginarte, todo esto da para unos cuantos debates, pero, ahora no es el momento…

¿Y para qué tengo que leerlos si no voy realizar ninguna investigación?

Habrás observado que últimamente en las ruedas de prensa de los políticos se está utilizando mucho el siguiente argumento: “tomaremos las medidas necesarias siguiendo los consejos del comité científico”. También, habrás observado muchas conferencias llenas de referencias a estudios. Y puede que hayas visto como tu nutricionista te propone cambios según los últimos estudios. Además de poner ganar credibilidad, leer directamente los artículos te acerca más a los resultados reales no sesgados por un segundo agente (llámase conferenciante, político, periodista, etc.).

Ojo, los artículos no son la verdad absoluta, pero sí te pueden ayudar a tener más información para luego tomar decisiones. Ojo de nuevo, lo que la ciencia dice hoy puede que mañana cambie, esto es así. Un ejemplo. Cuántas veces hemos escuchado que el desayuno es la comida más importante del día, que los huevos son terribles para el colesterol, que hay que comer cada tres horas… Pues nada, olvida todo esto porque las evidencias actuales desmienten estas cuestiones en personas sanas.

Aterrizando en el campo educativo, leer artículos te aportará evidencias que te ayudarán a filtrar lo que escuchas y por supuesto, a tomar decisiones para la práctica. Obviamente, tu experiencia y las necesidades de tus estudiantes (si eres docente) siempre seguirán teniendo su peso. Ojo por tercera vez, no existen verdades absolutas en educación.

Pasos y estrategias

Nota: Además de mi experiencia, me he basado en varias estrategias que aquí y aquí se describen.

1. Antes de empezar

Afina la búsqueda y selección de los artículos. Buscar en Scopus o WOS te puede “garantizar” mayor calidad en los resultados. Dialnet es otro espacio que te puede servir. De forma general, para hacer búsquedas iniciales de artículos no recomendaría Google. Piensa muy bien los términos de búsqueda (keywords). Cotillea sobre los autores, visita su web, otras publicaciones y en qué institución trabajan.

Los artículos no se leen como libros. No leas nunca un artículo de principio a fin “a la primera” y mucho menos si tienes que leer varios de un tema (siempre constrasta con varios). Los artículos se leen de manera distinta. Veamos cómo.

2. Utiliza tu vista de pájaro

Piensa que hay que estar seguro de que lo quieres leer entero. Leerlo bien, te puede llevar unas 5 horas, si eres experimentado lo mismo lo haces en una hora. Valora en 5 o 10 minutos si ese artículo seleccionado merece la pena leerlo. Para ello navega por su estructura, ignora los detalles, olvida por ahora el resumen y las conclusiones y mira por encima las referencias que utiliza (número, procedencia, fechas…). Ya en este vistazo puedes ver varias cosas: que no sabes lo suficiente del tema, que no te interesa (el título te engañó) e incluso que está mal escrito u organizado. Ahora sí y si te interesa lo que has visto, lee el resumen y decide si quieres seguir leyendo o no. ¡Tu tiempo y energía valen mucho!

3. Encuentra las preguntas

Normalmente entre el apartado “introducción” y el apartado “método” puedes encontrar la información necesaria para responder a estas cuestiones:

¿ Cuáles son las 5 ideas fundamentales que tratan en el marco teórico?

¿ Qué preguntas u objetivos se han marcado los autores?

¿Qué quieren hacer los autores para lograr sus objetivos de investigación?

4. Anota, anota y anota

Se puede ir una hora más o hasta 5 horas si no eres experimentado. Ahora, hay que leer el artículo como un todo. Realiza anotaciones, toma apuntes, escribe tus propias frases como puntos clave, hazte preguntas contigo mismo, establece una conversación mental con los autores, no te centres en los detalles (estadísticas, por ejemplo) y anota palabras que no entiendas. Utiliza colores para subrayar, por ejemplo, un color para lo importante, otro para las citas y otro para las referencias que los autores citan y que quieres leer más adelante. Realiza esquemas o mapas mentales, esto aumentará tu tiempo de trabajo en al menos 30 minutos, pero es rentable. Relacionar ideas es de las mejores estrategias para consolidar lo que leemos.

No intentes entenderlo todo en esta primera lectura. Piensa que los investigadores han concentrado en ese artículo meses y años de trabajo. Más adelante, podrás profundizar y comprender más cosas.

5. Si merece MUCHO la pena, a por los detalles

Tras el paso anterior, ya podrás percibir (la práctica te ayudará en esto) si merece la pena leer todos los detalles y profundizar en ellos.  El artículo tiene que ser muy bueno para invertir más tiempo. Piensa que hay muchas publicaciones y puede ser más valioso invertir tu energía en triangular con otras fuentes. Este paso, por ejemplo, es el que suelen hacer los revisores de las revistas científicas.

6. No dejes de ser escéptico. Sé curioso

A mis estudiantes de máster y doctorado me gusta decirles que en el marco teórico (a veces llamado introducción) hablan otros autores, en los resultados hablan los datos, en la discusión se contrastan los avances del artículo y lo que ya se sabía sobre el tema y en las conclusiones hablan los autores del artículo. Sé cuidadoso con la lectura crítica de cada parte del artículo científico. Analiza qué piensan los autores, cómo comparten sus limitaciones e indican futuros trabajos, cómo contrastan la información previa… Alimenta tu curiosidad y no te creas lo primero que leas por mucho que sea un artículo científico.

7. Pasa a la acción

Si has llegado al final de este artículo de blog, es el momento de pasar a la acción. Crea tu hábito de lectura. Por ejemplo, puedes identificar un tema que te apasione y fijar un día o unas horas a la semana para leer y practicar. Comienza con un artículo a la semanas, cada 15 días o uno al mes, lo que sea, pero comienza. La inversión es muy rentable, piensa que podrás aprender en unas horas lo que unos investigadores han aprendido durante años. Y quién sabe, lo mismo descubres que tienes a un curioso investigador dentro de ti.

Espero que estas estrategias y reflexiones te hayan ayudado. Como decía, esto es lo que utilizo actualmente. Irá evolucionando según mi experiencia y consejos de otros, por lo que si quieres compartir tus estrategias, serán bienvenidas y me ayudarás a mejorar 😉

 

Agradecimientos: gracias a Aula Magna por compartir varios recursos que he utilizado como fuente de inspiración de este artículo de blog.

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