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Iniciación a la investigación: la elaboración del marco teórico (parte II)

 

Asomarnos a una nueva realidad y ampliar la frontera de conocimiento sobre un tema debería ser la finalidad de cualquier investigación. Para esto primero debemos conocer lo que otros han investigado sobre el tema, las conclusiones a las que han llegado, los problemas que han encontrado y las sugerencias que los investigadores nos dan. Estos aspectos serán los que influyan y sustenten el diseño de un nuevo estudio, dando lugar al llamado marco teórico. Este debe ser realizado desde una profunda curiosidad metódica con la que, entre otras cosas, se aprenderá a leer y a interpretar estudios.

En este bloque es donde los estudiantes noveles (y expertos también) suelen cometer errores iniciales importantes que marcarán el resto de la investigación. Por ejemplo, un estudio que ha diseñado y validado un instrumento de evaluación pero que en el marco teórico no ha sido capaz de analizar correctamente los distintos instrumentos que existían previamente. Siguiente con el ejemplo, no es la primera vez que vemos nuevos instrumentos sin tener en cuenta los que ya existían.

Si en la primera parte de este artículo escribí sobre la importancia del tutor, de crear un buen sistema de trabajo basado en hábitos eficientes y de equilibrar los recursos disponibles y el posterior diseño de la investigación, en esta segunda parte me ocupo en dar algunos recursos y orientaciones fundamentales para realizar el marco teórico, uno de los grandes pasos iniciales en un TFM (y  en cualquier tipo de investigación). Concretamamente voy a compartir recursos y estrategias útiles en la práctica.

 

Capturar la información

En un estudio (enlace) anterior sobre el proceso de selección y búsqueda de información realizado con estudiantes universitarios obtuvimos las siguientes conclusiones:

– Los estudiantes confían en su proceso de búsqueda de información. Es decir, piensan que tienen las competencias necesarias para seleccionar la información o puede también que las ignoren. Según los resultados obtenidos, sabemos que no las tienen.

– No planifican sus búsquedas.

– No hacen uso de criterios de calidad que permitan evaluar la información que encuentran.

Partimos de que el investigador novel suele presentar carencias -que desconoce incluso- a la hora de capturar información contrastada. ¿Cómo hacerlo? En primer lugar debemos planificar el proceso de búsqueda de información. Además de tener bien identificado el tema de búsqueda y lo que necesito buscar, es necesario saber el conocimiento previo y los recursos disponibles. Como se suele decir, no planificar supone planificar un fracaso. Después, ya podemos iniciar la búsqueda, principalmente de artículos científicos pero sin cerrar la puerta a libros, capítulos de libro, comunicaciones a congresos e incluso a la denominada literatura gris (vídeos, artículos de blog, diapositivas, etc).

Aquí algunos sitios interesantes para buscar la información: Scopus (enlace); Web Of Science (enlace); Dialnet (enlace); Google Scholar (enlace). Dependiendo del tema o la cantidad y calidad de estudios publicados, será necesario o no hacer uso de todas estas opciones. Las dos primeras opciones filtrarán supuestamente mejor los trabajos. En algunas ocasiones también es interesante curiosear en las tesis doctorales (enlace). Algunas estrategias para la búsqueda y la selección de contenido relevante:

– Utiliza un gestor bibliográfico desde el principio. Yo utilizo Zotero.

– Domina bien los llamados operadores boleanos y utiliza términos de búsqueda (palabras clave) que sean eficientes.

– Dada la habitual información inabarcable, busca sobre todo las publicaciones de los 3-5 últimos años. Siempre hay tiempo de ir hacia atrás, cosa que recomiendo hacer también.

– Localiza los estudios clave, los más citados, por ejemplo.

– Identifica los autores que más publican sobre el tema o son más citados. Visita sus web, redes sociales, etc.

– “Tira del hilo”. Significa que cuando leas un estudio interesante revisa las referencias que utilizan los autores y acude a la fuente original.

 

Cuela y mastica la información

No confíes plenamente en los estudios publicados en revistas de alto impacto. Por desgracia, también solemos encontrar investigaciones de baja calidad en este tipo de revistas. La habilidad para saber si una investigación es de calidad o no es uno de los aprendizajes más interesantes como investigadores. A veces no es fácil y más cuando nos estamos iniciando en la investigación. En un artículo anterior (leer) dejé algunas ideas. También debo recordar que la indexación de una revista no lo dice absolutamente todo (leer artículo). Cuidado con descartar artículos publicados en revistas de supuesto bajo impacto porque podemos estar descartando estudios punteros o claves para nuestros objetivos. Por eso no podemos cerrar la búsqueda a Scopus o WOS, por ejemplo.

Mantengo una lucha constante con todo tipo de notificaciones por su alto poder distractor. Sin embargo, mis notificaciones favoritas son las enviadas por estos sistemas cuando me alertan de que se han publicado estudios relacionados con mis intereses. Personalmente utilizo las llamadas alertas en Scopus y en WOS. Además, tengo activadas en varias revistas cuando presentan novedades. Bien configuradas ahorran tiempo y nos mantienen al día de las novedades. En ocasiones es más interesante que nos llegue la información que tener que buscarla.

Una vez que hemos seleccionado nuestras lecturas viene el complicado momento de leerlas. En este momento te puede resultar de interés las estrategias que presenté en un artículo sobre cómo leer un artículo científico y para qué (leer). En este paso tendríamos que darle al interruptor del pensamiento crítico, tal como diría el filósofo José Carlos Ruiz en su libro “El Arte de Pensar“. Por ejemplo, tenemos que curiosear sobre los autores, su institución de origen, la propia revista, si el estudio está financiado y por quién, etc. Si ves que realizan afirmaciones contundentes, sospecha. Con la experiencia este tipo de cosas se puede ver en menos de 5 minutos. Al principio es cierto que es complicado, es cuestión de práctica concienzuda.

La lectura de los estudios debe ser activa. Es decir, cuando leemos estamos pensando, estamos contrastando con lo que ya sabemos, nos hacemos nuevas preguntas y, por supuesto, tomamos notas. Subrayar, hacer un mapa mental relacionando ideas, un dibujo, etc., lo que sea que nos sea útil para organizar el contenido clave y así facilitar su posterior recuperación. En mis caso, utilizo los mapas mentales y las anotaciones con subrayados como principales estrategias. A veces, también me gusta publicar algún artículo de blog (ejemplo) o publicar algunos tweets con las cosas que voy aprendiendo de estas lecturas. Compartir es de las mejores maneras de afianzar nuevo conocimiento.

 

Crea conocimiento

Me gusta pensar que en el marco teórico hablan los autores, en los resultados los datos y en las conclusiones el investigador interpretando y constrastando los datos con lo que ya se sabía del tema. Sin embargo, en el marco teórico también podemos hacer una ligera pero importante interpretación de la información clave recogida. Bueno, podríamos llamarlo más bien una especie de conclusión. Una estrategia que a mí me gusta es incluir al final del marco teórico una síntesis de los conceptos clave de la investigación y, sobre todo, las conclusiones de los estudios previos. De manera inmediata esto debe conectar con las preguntas sin resolver sobre el tema, de las que seleccionaremos algunas (o todas), dando lugar a nuestras preguntas y los objetivos de la investigación. Esta estrategia dará mucha coherencia interna al estudio (al menos en su versión escrita).

En conclusión, utiliza el marco teórico para saber donde está la frontera del conocimiento de un tema. Planifica adecuadamente tu proceso de búsqueda de información. Aplica estrategias eficientes para leer los estudios seleccionados. Permite que los autores hablen pero no olvides que sus conclusiones son el origen de tu estudio, las preguntas sin resolver te dan pistas. Y sobre todo, dale al interruptor del pensamiento crítico para filtrar la información que encuentras, habilidad necesaria no solamente para investigadores sino también para cualquier persona dado el exceso de información actual y su escasa calidad constrastada.

 

Nota: si quieres ampliar conocimientos sobre la elaboración del marco teórico, te recomiendo los siguiente recursos (enlace; enlace; enlace; enlace). En general no es específica para la elaboración del marco teórico pero encontrarás orientaciones sobre el mismo además de otras cuestiones de interés.

 

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Iniciación a la investigación: funciones del tutor y primeros pasos en un TFM (parte I)

¿Para qué sirve un tutor de TFM?

Cuando un estudiante universitario inicia la asignatura de Trabajo Fin de Máster (TFM) se encuentra sumergido en un mar de dudas y repleto de inseguridades: ¿por dónde empiezo? ¿sobre qué investigo? ¿estoy lo suficientemente preparado? Desde el principio es el tutor (vídeo) quien debe situar al estudiante. El trabajo es guiado por el tutor, pero es responsabilidad del estudiante diseñar, desarrollar, escribir y presentar el trabajo. Como tutor me gustar hacer entender al estudiante que un TFM es una iniciación a la investigación, un aprendizaje en el que no buscamos la investigación de nuestra vida y casi con toda seguridad no vamos a cambiar mucho el mundo.

El objetivo es más bien sentar buenas bases como investigadores. Me gusta entender este proceso de asesoramiento y supervisión como una excelente oportunidad de crear buenos hábitos como futuros investigadores y, sobre todo, que comiencen a entender qué es una investigación y alterar creencias previas creadas en el contexto experiencias formativas anteriores (muchas negativas).

Podemos establecer tres fases principales en la acción tutorial  de un TFM. En este artículo me voy a centrar en la primera.

A) Fase inicial: sistema de trabajo y diseño de la investigación.

B) Fase de desarrollo: seguimiento del TFM.

C) Fase final: evaluación y presentación del TFM.

 

Crear un sistema de trabajo

Muchos estudiantes suelen creer que un TFM comienza con la pregunta de investigación, los objetivos o el marco teórico. Sin embargo, para mí es fundamental dar unos pasos previos que permitan: 1) que tanto tutor como estudiante conozcan mejor los intereses y necesidades mutuos; 2) se comience a establecer una planificación general del sistema de trabajo a seguir. Un buen método de trabajo favorecerá que se optimicen esfuerzos y se adquieran hábitos eficientes. No hay que olvidar que los estudiantes suelen contar con unos 6-7 meses de tiempo para realizar el TFM. Este tiempo no es dedicación única al TFM, muchos trabajan, tienes intensas responsabilidades familiarias, etc.

Antes del primer contacto, me gusta escribir un correo al estudiante para “iniciar” el TFM antes de la primera reunión. En este correo le indico que no se preocupe todavía por el tema de investigación. Lo que busco es saber algo más de ellos. Utilizo una encuesta con la siguiente información que analizo antes de la primera reunión ya que estas características o necesidades van a determinar qué tipo de estudio se puede realizar: edad; titulación de acceso al máster; nivel de inglés; ciudad y provincia de residencia permanente; lugar de trabajo; disponibilidad de tiempo; conocimientos previos sobre diseños de investigación y análisis de datos; experiencia previa en investigación; temas de interés; herramientas utilizadas para la investigación; preocupaciones iniciales; particularidades que debe conocer el tutor del TFM antes de empezar.

También le comparto unas lecturas muy iniciales para que vaya repasando conceptos que se suponen que ya ha visto en su titulación de acceso al máster sobre la investigación en tecnología educativa (es la disciplina de los TFM que tutorizo). Ejemplos:

– “¿Qué debemos aprender de las pasadas investigaciones en Tecnología Educativa?” (enlace)
– “Investigador novel: estrategias y herramientas en un mundo conectado” (enlace)

Otra excelente opción es visitar directamente el Nº0 de la revista RIITE (enlace).

También le resalto la importancia de tener buenos hábitos de trabajo y gestionar bien la energía y el tiempo. Le dejo algún artículo de blog (enlace) con ideas básicas.

En el mismo correo le hablo de las herramientas de comunicación y colaboración que vamos a utilizar: correo electrónico para consultas breves y confirmar el envío de documentación; creo una carpeta compartida en dropbox para el intercambio de todo tipo de documentos (versiones del trabajo, lecturas…) y así hacer un uso más eficiente del correo electrónico; videoconferencia para la reuniones (la mayoría no son de Murcia y le viene mejor hacer las tutoría de manera virtual). Otra herramienta que recomiendo utilizar es un gestor bibliográfico, Zotero es una buena opción.

Le comparto también el enlace de descarga del libro “Trabajo Fin de Máster en Tecnología Educativa: orientaciones para la elaboración y criterios de calidad”. No le pido que lo lean en estas primeras semanas, pero le viene bien para ir viendo una panorámica general y tener desde el principio un manual de consulta.

 

Equilibrio entre recursos y el diseño de la investigación

Una vez que se han realizado los pasos anteriores mantenemos una primera reunión para darle una visión general del proceso de investigación, describir la estructura básica del informe del TFM, insistir en la importancia del respeto de autoría y normas APA, respeto de los posibles plazos de realización de tareas acordadas y proporcionar ejemplos de TFM realizados en cursos anteriores.

En esta primera reunión también dedicamos tiempo a tratar de acotar el tema de estudio. Me gusta que sea el estudiante quien tome la iniciativa, proponiendo él mismo temas que le interesen y le motiven. En esta tarea le ayudo en el análisis de la idoneidad de propuesta haciéndole ver la importancia de diferenciar entre lo que se puede y se quiere conseguir, los resultados esperados y los posibles problemas que pueden surgir. Aunque el tema motive y sea relevante tenemos que encontrar un equilibrio entre los recursos disponibles y la finalidad y el diseño del estudio.

Tras esta reunión el estudiante suele salir más calmado por saber por donde tiene que empezar. En algunos casos salen más ansiosos por ver el largo camino que les espera 🙂 Posteriormente les hablo del marco teórico, cómo construirlo, dónde buscar la información y cómo seleccionarla. En la segunda parte de artículo me centraré en esta cuestión.

Leer segunda parte.

 

 

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5 puntos esenciales para seleccionar una revista científica

En este artículo te muestro 5 puntos esenciales para seleccionar una revista científica indexada. El objetivo es reducir al máximo posible el riesgo de rechazo de tu artículo. La aplicación de estos puntos no te va a garantizar nada, pero al menos, haz tus deberes. Si te rechazan el artículo solamente te queda aprender de los comentarios de los revisores, mejorar el artículo, repetir el proceso de búsqueda de una nueva revista y esperar a que el azar juegue a tu favor.

Hace unas semanas, uno de mis estudiantes de Doctorado se sintió muy frustrado por el rechazo de un artículo en una revista de impacto. Bajo mi punto de vista, los argumentos ofrecidos por los revisores no eran suficientes para justificar esta decisión. Esto no le ayudó a entender el motivo del rechazo y aprender de ello. ¿Elegimos bien la revista? Probablemente no.

Todos los investigadores hemos pasado por este tipo de situaciones. Finalizada la investigación preparamos con mucha ilusión un artículo e invertimos mucha energía para que quede perfecto. El rechazo no es agradable. Muchas veces está alimentado por la sensación de pérdida de tiempo. No por el invertido en escribirlo, sino por el tiempo de espera de la revista. Rara vez baja de 6 meses.

Por mucho que la investigación sea de calidad y el artículo esté muy bien elaborado, la aleatoriedad juega un papel determinante. Nos gusté o no. Queramos verlo o no. Depende del editor, de los revisores, de la cola de artículos que tenga la revista, etc. Contra eso, poco se puede hacer. Simplemente entenderlo y aceptarlo. Sin embargo, hay un elemento fundamental que sí podemos controlar: la elección de la revista.

Hace un par de semanas finalicé la formación “Difusión y Transferencia de la Investigación: Estrategias para escribir y publicar en revistas científicas“. Estuvo dirigida a estudiantes del Doctorado de Tecnología Educativa. En esta segunda edición del curso, mi compañera Isabel Gutiérrez se encargó de abordar la importancia de la difusión de la investigación y los medios disponibles para realizar dicha tarea. El objetivo de esta parte era elaborar un plan de difusión de la investigación.

En el segundo bloque de contenidos me centré en el artículo científico y su estructura. Además, presenté estrategias que reducen el margen de aleatoriedad del que hablaba anteriormente. Una de esa estrategias se refiere a la elección de la revista.

 

1. Indexación de la revista

Es determinante tener en cuenta donde está indexada la revista y su factor de impacto. La calidad de nuestra investigación debemos tenerla en cuenta para “apuntar” más alto o más bajo. Todas las investigaciones que realizamos no tienen la misma calidad. Esto depende de muchas variables: tipo de muestra, novedad del tema, implicaciones en la práctica que tienen las conclusiones, tipo de diseño, etc. En el catálogo de Revistas Científicas del GITE podrás elegir entre 347 revistas de tecnología educativa y educación según su nivel de indexación (Scopus, JCR, ESCI y Sello de Calidad FECYT) y otras opciones de búsqueda. Ten en cuenta que a mayor nivel de indexación, mayor probabilidad de rechazo y tiempo de espera.

2. Temática de la revista

Consulta la temática de la revista y el tipo de aportaciones que publica. Comprueba los artículos publicados en los 3-4 últimos números. A veces puede haber desajustes entre lo que se dice en el apartado “enfoque y alcance” y lo que realmente se publica. Esto último puede ser incluso más fiable. Además, nos permitirá familiarizarnos con el formato, la estructura de los trabajos, metodologías utilizadas, etc.

 

3. Plazos estimados de espera

Otro aspecto a valorar es que muestren los plazos estimados en cada uno de los pasos editoriales. Cada vez más las revistas están incorporando estos periodos. Sin embargo, también tengo que decir que cada vez más encuentro casos en los que no se cumplen ni de cerca. Una mala práctica.

También tenemos que considerar el número de artículos que publican al año: mensual, trimestral, semestral o anual. Si la revista tiene una indexación muy importante y publica un número al año la probabilidad de aceptación del artículo será muy reducida.

 

4. Medios sociales y estrategias de difusión

Si la revista tiene perfiles en medios sociales es síntoma de que trabaja específicamente en la difusión de los artículos. Una vez publicado el artículo el trabajo no ha finalizado porque la clave será que el artículo se lea y se cite. En esta labor, contar con el apoyo de la revista puede ser un factor a tener en cuenta para seleccionar una u otra.

 

5. Acceso abierto

Me dejo mi favorito para el final. Personalmente es uno de los puntos básicos que siempre utilizo. Está muy demostrado el aumento de artículos de acceso abierto y su mayor alcance. Con acceso abierto me refiero a que cualquier persona pueda leer nuestro artículo sin pagar y que además, como autores no tengamos que pagar en ningún momento durante todo el proceso editorial. Las revistas han encontrado muchos modelos de obtener ingresos. Sin entrar en detalle, es muy importante que leas la “letra pequeña” en las directrices para autores y compruebes este asunto.

Estos son los 5 puntos esenciales para seleccionar una revista científica. Tenerlos en cuenta no te va a garantizar nada pero seguro que vas a reducir la probabilidad de un rechazo prematuro e inesperado. No soy partidario de investigar para publicar en la revista X pero una vez realizada la investigación sí creo que es mejor seleccionar la revista antes de escribir el artículo. La elección de la revista sí importa y mucho.

 

Imagen: https://pixabay.com/images/id-1690423/

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Colección de actividades para desarrollar la competencia digital docente

Durante las próximas semanas (especialmente en julio) es un momento clave para pensar y reflejar lo que vamos a hacer el curso que viene con nuestros estudiantes universitarios. Por este motivo y, aunque el próximo curso parece que será muy diferente, he pensado que puede ser interesante para otros colegas compartir todas las actividades que he realizado con mis estudiantes durante este curso académico. Esto no es la primera vez que lo hago. Hace cuatro años, por ejemplo, publicamos en un libro las actividades que hasta ese momento habíamos realizado con nuestros estudiantes.

Tal y como he reflejado en la propia presentación del documento, este material docente está compuesto por todas las actividades realizadas durante el curso académico 2019-2020 en las dos asignaturas de Tecnología Educativa que actualmente se encuentran en el Grado de Educación Primaria de la Universidad de Murcia. Asignaturas en las que soy docente:

Aplicaciones Sociales de las TIC para la Escuela y el Tiempo Libre
Curso 4º del Grado de Educación Primaria. Primer cuatrimestre.
Acceso a la Guía Docente

Recursos en Educación y TIC (Grupo 2)
Curso 1º Grado de Educación Primaria. Segundo cuatrimestre.
Acceso a la Guía Docente

 

¿De qué va esta colección?

Las actividades presentes en esta guía se muestran tal y como las recibieron los estudiantes. Por lo tanto, son actividades que han sido implementadas en un contexto real (concretamente en la Universidad de Murcia). Esta recopilación de actividades prácticas es útil para comenzar a desarrollar la competencia digital docente durante la formación inicial del profesorado. Han sido desarrolladas en asignaturas en las que predominan las metodologías activas, principalmente los aprendizajes basados en tareas y resolución de problemas. También cuenta con ideas de otro tipo de metodologías activas como ABP o aprendizaje servicio. Por lo tanto, es una combinación de diversas metodologías centradas en un contexto concreto.

Aunque el peso de estas tareas es elevado, no conforman el total de lo que son las asignaturas, obviamente. Es decir, también existen clases magistrales, micro tareas que no suponen la elaboración de productos o artefactos finales, etc. Estas tareas deben ser vistas como una parte -importante- en estas asignaturas, pero hacemos más cosas 😉

En cuanto a las temáticas o contenidos, existe variedad: uso seguro de redes, comunicación e identidad digital, pensamiento computacional, robótica educativa, docencia e investigación aumentada, geolocalización, desconexión digital, búsqueda y selección de información digital, integración de los medios en el diseño curricular…

 

Algunos aciertos y errores

Aciertos. El formato tarea -y escrita- lo suelo utilizar para que los estudiantes desarrollen productos o artefactos durante un periodo de tiempo relativamente corto (entre 1 y 3 semanas). Normalmente en grupo, aunque cada vez más combino tareas individuales y grupales. Me gusta dejar todo por escrito, me genera más trabajo pero todo queda más claro y se reduce el margen de despiste, tanto en mi caso como en el de los estudiantes. Indico además el objetivo de la actividad y los objetivos de aprendizaje. El estudiante tiene que saber qué se supone que debe aprender. Este formato es una excelente manera para transformar la información que van recibiendo en la asignatura en conocimiento práctico, al menos, lo más práctico posible.

Errores y posibles soluciones. Al principio siempre insistía en la idea de que es vital hacer determinadas lecturas para luego iniciar la tarea. ¿Qué suele suceder? Pues que los estudiantes resuelven las tareas y no leen las lecturas en el momento que yo, como docente, desesaría. Progresivamente, he tenido que establecer otro tipo de estrategias para tratar de dar respuesta al problema de la falta de lectura que veo en los estudiantes. Muchas veces debida a la complejidad de los textos, exceso de volumen de tareas por la suma de otras asignaturas, etc. Este año me he situado entre 5 y 6 tareas por asignatura. Hacer más en una asignatura cuatrimestral creo que colapsa a los estudiantes y hace que, por ejemplo, las lecturas de la asignatura no se lean. El trabajo de las tareas no es igual en todo el cuatrimestre y la dedicación para tarea tampoco es la misma. He tenido que fijar semanas para leer y semanas para tareas. Esto más que un error ha sido parte de la solución. En cualquier caso, es un asunto que todavía no he terminado de resolver.

 

Reutiliza y comparte

Esta guía está compartida en doc. para que pueda ser reutilizada en otros contextos. Si lo haces, por favor, cuéntame cómo te ha ido, qué adaptaciones has realizado, problemas que has tenido, qué has mejorado… Recuerda respetar la licencia asignada a este material y seguir compartiendo.

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15 recomendaciones para presentar tu TFG, TFM o Tesis

Presentaciones y expectativas

Todavía recuerdo -con precisión total- lo mal que lo pasé los días previos a la presentación de mi Tesis Doctoral. La tarde de antes no era capaz ni de decir los objetivos del estudio (tengo testigos). Sabía que dominaba el contenido, que lo adoraba y que lo acabaría resolviendo favorablemente. Había recibido buenos consejos para preparar la presentación y le había dedicado todo el tiempo y esfuerzo necesario. Sin embargo, con el paso del tiempo he sido consciente de la gran cantidad de errores que cometí durante la preparación. No lo hice mal, pero mis expectativas iban en otra dirección (puede que equivocadamente) y para nada quedé satisfecho, “simplemente”, resolví.

Hasta ese momento siempre había disfrutado mucho de presentar e incluso pensaba que lo hacía bastante bien. Puede que sea una cuestión de expectativas erróneas, pero hay más cosas. Errores de planificación, carencias no resueltas con formación, esfuerzo mal invertido… Y lo que es peor:  pérdida de confianza y ausencia de conexión con uno mismo y la audiencia. Sin embargo, esa experiencia me estaba indicando claramente que había que mejorar. Nunca he querido convertirme en ponente, conferenciante, speaker o como queramos llamarlo. Sin embargo, saber comunicar saber (como bien el libro de Enrique Suerio) es fundamental en mi trabajo como profesor e investigador en la universidad.

Al poco tiempo comencé a dirigir Trabajos Fin de Máster (TFM). Observé rápidamente como los estudiantes cometían diversos errores durante la preparación y la presentación de sus trabajos. Me resultaban muy familiares. Muchas veces, por la falta de planificación de la exposición y por no darle el valor que tiene. Y es aquí donde considero que como tutor tengo que formar y ayudar. La acción tutorial debe orientar al estudiante durante todo el proceso de diseño, desarrollo, presentación y defensa del TFM (Serrano, 2017).

Cuando se cierra el TFM, siempre me gusta escribir a mis estudiantes para darles pautas para la presentación. A veces, he podido hacer algún ensayo con ellos cuando van con tiempo suficiente. Para este año, he decidido crear este artículo de blog para que también otros estudiantes (o cualquier persona) puedan beneficiarse de las siguientes pautas. Éstas son una especie de combinación entre los errores que yo mismo he cometido o he visto y las estrategias que los expertos en comunicación suelen indicar. Todo ello convertido en 15 recomendaciones para presentar tu TFM, Trabajos Fin de Grado (TFG), Tesis Doctorales y otro tipo de presentación académicas similares cuando tenemos un tribunal de expertos delante.

 

Antes

1. Planifica. Calcula con la máxima precisión el tiempo que puedes invertir en preparar este acto. Dale valor, porque un buen trabajo puede acabar siendo mediocre por un mala presentación. Sé realista, mide bien tus esfuerzos y dónde invertirlos.

2. Conócete. Si tienes la suerte de tener grabaciones de otras intervenciones, tienes una oportunidad de oro para verte en acción. No seas muy duro contigo mismo y trata de apuntar lo positivo y lo mejorable que veas. Si otros te pueden dar su opinión sería fantástico.

3. Fórmate. Si tienes tiempo suficiente, refuerza con formación algún aspecto de ti que sabes que es mejorable. Cuando eres consciente de algo y no lo trabajas a tiempo, lo más probable es que tu confianza se vea afectada en el día clave. Si los nervios te suelen jugar malas pasadas, puedes trabajar desde ya el mindfulness, técnicas de relajación y activación… Te será útil para esto y otras muchas cosas en la vida. Si no lo has trabajado con anterioridad, de poco sirve aplicar una técnica la noche previa o unos minutos antes de la presentación. Haz los deberes antes.

4. Conocer a tu audiencia. Cualquier experto en comunicación sabe que la audiencia lo es casi todo. Conocerla bien, saber sus intereses y necesidades te permitirá conectar con ella. Si sabes los nombres de tu tribunal, busca información sobre ellos, últimas publicaciones, intereses profesionales e incluso personales, etc. Hoy en día es mucho más fácil acceder a dicha información. Utiliza elegantemente esa información para configurar tu mensaje. Si no conoces los nombres, tienes que hacer un esfuerzo por pensar cómo suelen ser esos expertos que te van a valorar.

5. Domina el terreno. Tienes que saber dónde será el acto. Si es un espacio físico, trata de visitarlo lo antes posible. El dominio del espacio y su buen aprovechamiento es un básico. Si es por videoconferencia, asegúrate el buen funcionamiento de tu equipo. El audio es clave, usa un buen micrófono. Ten pensado desde dónde te vas a conectar, que no haya ruidos y que la calidad de conexión a Internet sea elevada. Prepara siempre un plan B,C.D… Todo puede fallar. Trata de no depender al 100×100 de una sola tecnología.

6. El tiempo es oro. Si te dicen tienes 20 minutos para la presentación, prepárala para unos 15-16 minutos. El tribunal siempre lo va agradecer, salvo que te digan que tienes que estar 20 minutos exactos. Ajústate al tiempo y deja esos 4-5 minutos de colchón por si surjen imprevistos (propios o ajenos). Ten un plan B. Imagina que hay retrasos acumulados y el tribunal te pide si por favor lo puedes hacer en menos tiempo. Si aceptas, ya has ganado un primer punto. Prepara tu presentación en varios formatos, por ejemplo: menos de 10 minutos, 10 minutos y 15 minutos (si 20 minutos es el máximo oficial). Además, esto te ayudará a identificar mejor qué es lo más importante para presentar.

7. Escribe tu presentación con una estructura eficiente. No hace falta que la escribas tal cual, pero sí tienes que definir muy bien qué vas a decir en cada momento. Luego, puede que no lo digas tal cual, no importa. Las partes de tu presentación pueden ser: apertura, explicaciones y evidencias (contenido técnico) y final memorable.

8. Crea un mensaje persuasivo. Para ello,  Daniel Kahneman en su libro “Pensar rápido, pensa lento“, nos dice que es necesario reducir tensión cognitiva, cuidar la legibilidad, el contraste y los colores (útil en el diseño de las diapositivas) y utilizar un lenguaje sencillo. Las ideas principales (tienen que ser pocas) son preferibles contarlas de manera sencilla, clara, que resulten incluso familiares, con ejemplos cercanos y se tiene que repetir varias veces. Hazlo fácil y el tribunal lo agradecerá. “La formulación de ideas familiares en un lenguaje pretencioso se toma como un signo de escasa inteligencia y baja credibilidad” (Kahneman, 2012, p. 89). No hagas un resumen del trabajo y recuerda que el tribunal lo ha leído previamente, ve a por lo importante desde el principio, repítelo varias veces y acaba de nuevo con lo importante.

8. La presentación visual para después. Cuando tengas todo bien estructurado, entonces prepara tu presentación visual. No inviertas el orden o la presentación visual tendrá el protagonismo que no se merece. Sabemos que acompañar elementos visuales a nuestro discurso puede potenciar la comprensión y atención de la audiencia. Pero eso no significa que continuamente se tengan que estar utilizando diapositivas, además, es complicado hacerlo bien. No leas las diapositivas, no son chuletas y acabarás generando fatiga al tribunal por provocar utilizar varios canales a la vez. Usa pocas diapositivas. En algunos momentos, te puede interesar poner una diapositiva en blanco para que el tribunal se centre en el protagonista verdadero. Pon el mínimo texto posible. Estoy seguro que muchas presentaciones se harían mejor sin diapositivas.

9. Práctica, práctica y práctica. Tantas veces como sea posible. Grábate y analízate con cariño.

10. Cuída tu motor. El día de antes, descansa y realiza un tipo de actividad para llegar fresco al gran día. Cuida alimentación y el descanso. La comida previa a la presentación tiene que ser suave, deja tiempo suficiente de digestión. No se come antes de cazar, se come después de cazar 😉

 

Durante

11. Calienta bien. Muchos dicen que Nadal se anota sus primeros puntos nada más pisar la pista. Ejercicios de voz, de respiración o algo de movimiento suave te pueden ayudar mucho. Simplemente haz lo que ya habías planificado y ensayado, no inventes ese día.

12. Imagen, voz y posición corporal. Hemos mimado el mensaje, pero resulta que las palabras pueden ser son lo menos influyente en tu intervención. Suerio (2016) recoge que suponen un 7% de la percepción que se lleva la audiencia. El 55% el aspecto y el tono y actitud el 38%. Más allá de los porcentajes y sus variaciones según el contexto, lo cierto es que nuestro hemisferio derecho es mucho más rápido que el izquierdo, y tanto el manejo de voz como nuestra posición pueden comunicar mucho más rápido que el mensaje. Tenlo en cuenta.

13. Empieza fuerte. Los primeros segundos son claves. Ensaya a la perfección las primeras frases, los tonos de voz, las posturas, los silencios, TODO.  Puedes abrir con una afirmación que enganche, un dato e incluso una pequeña historia que emocione. Hazlo a tu manera. Si quieres enganchar con la audiencia tienes que conectar primero contigo mismo. No hagas lo que no sepas y no quieras ser quien no eres. Utiliza muy poco tiempo presentándote o dando las gracias al tribunal (esto siempre lo puedes hacer tras el inicio.

Olvida directamente decir el nombre de tu trabajo. El tribunal lo sabe de sobra y si tienes una presentación visual lo más probable es que pongas el título en la primera diapositiva. Esta apertura puede ser desde escasos segundos hasta uno o dos minutos. Después, ya puedes agradecer al tribunal la oportunidad que te ofrecen para seguir aprendiendo y arrancar con el contenido más técnico de tu trabajo.

14. Acaba fuerte. Gran parte de lo que el tribunal va a recordar de tu presentación depende de lo que hagas y digas al final. Retoma los 2-3 aspectos más destacados, tus hallazagos, implicaciones, lo que sea, pero lo importante tiene que estar al final también. Olvida la clásica diapositiva de “Gracias por su atención” o ese tipo de cosas. Una frase, un dato, una historia, una imagen, pueden ser buenas ideas para tratar de recoger tus ideas importantes. Asegúrate que queda muy claro que has terminado. Para asegurarte, siempre puedes decir algo como: “gracias, ahora quedo a la disposición del tribunal para lo que considere oportuno”.

15. Firme pero humilde. Tu trabajo no es la mejor investigación del mundo, pero debe ser la mejor investigación que has podido hacer. No la defiendas, preséntala con cariño y busca seguir aprendiendo. No luches contra el tribunal, tienen más experiencia que tú, es momento de aprender. Dirígite a ellos con respeto y rigurosidad. Llámales Doctor o Profesor y su primer apellido. Mejor de usted. Cuando te hable el tribunal guarda silencio y espera a que te den el turno de palabra. Nunca interrumpas. Toma nota mientras te hablen y solicita permiso para hacerlo.

En los comentarios o preguntas responde lo que sepas. No te inventes nada. Lo que no sepas se admite, se dice que tomarás nota y que te documentarás tan pronto sea posible. A veces se recomienda dejar pasar comentarios del tribunal que no te interese atender. Ciertamente, no me gusta mucho esta estrategia. El tribunal ha dedicado su tiempo a construir un mensaje y que menos que atenderlo de alguna manera. Por ejemplo, recuperando la idea de ese mensaje, repetirla para demostrar que los has entendido y si no se sabe respuesta, directamente decir que ahora mismo no te es posible responder. Mejor ser sincero que pasota. Recuerda que estás aprendiendo.

 

Tras el acto, descansa y no le des vueltas. Al día siguiente o cuando estés recuperado, pregunta cómo lo hiciste a alguien de confianza que te pudiera ver. Si puedes verte en una grabación sería genial. Recuerda que el acto de presentación o defensa (no me gusta llamarlo así) debe ser entendido como una excelente oportunidad para que expertos ajenos a tu trabajo valoren tus aciertos y errores, siendo un momento ideal para aprender, tanto estudiante como los tutores. Nos guste la idea o no, puede que sea la última vez que alguien lea tu trabajo al completo, sé agradecido.

Espero que estas 15 recomendaciones para presentar tu TFG, TFM o tesis te ayuden a seguir aprendiendo, yo, las sigo intentanto aplicar siempre que puedo, todavía no las domino, que conste.

Y tú, ¿qué recomendación darías?

 

Imagen: “Piled Higher and Deeper” by Jorge Cham (www.phdcomics.com).