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5 puntos esenciales para seleccionar una revista científica

En este artículo te muestro 5 puntos esenciales para seleccionar una revista científica indexada. El objetivo es reducir al máximo posible el riesgo de rechazo de tu artículo. La aplicación de estos puntos no te va a garantizar nada, pero al menos, haz tus deberes. Si te rechazan el artículo solamente te queda aprender de los comentarios de los revisores, mejorar el artículo, repetir el proceso de búsqueda de una nueva revista y esperar a que el azar juegue a tu favor.

Hace unas semanas, uno de mis estudiantes de Doctorado se sintió muy frustrado por el rechazo de un artículo en una revista de impacto. Bajo mi punto de vista, los argumentos ofrecidos por los revisores no eran suficientes para justificar esta decisión. Esto no le ayudó a entender el motivo del rechazo y aprender de ello. ¿Elegimos bien la revista? Probablemente no.

Todos los investigadores hemos pasado por este tipo de situaciones. Finalizada la investigación preparamos con mucha ilusión un artículo e invertimos mucha energía para que quede perfecto. El rechazo no es agradable. Muchas veces está alimentado por la sensación de pérdida de tiempo. No por el invertido en escribirlo, sino por el tiempo de espera de la revista. Rara vez baja de 6 meses.

Por mucho que la investigación sea de calidad y el artículo esté muy bien elaborado, la aleatoriedad juega un papel determinante. Nos gusté o no. Queramos verlo o no. Depende del editor, de los revisores, de la cola de artículos que tenga la revista, etc. Contra eso, poco se puede hacer. Simplemente entenderlo y aceptarlo. Sin embargo, hay un elemento fundamental que sí podemos controlar: la elección de la revista.

Hace un par de semanas finalicé la formación “Difusión y Transferencia de la Investigación: Estrategias para escribir y publicar en revistas científicas“. Estuvo dirigida a estudiantes del Doctorado de Tecnología Educativa. En esta segunda edición del curso, mi compañera Isabel Gutiérrez se encargó de abordar la importancia de la difusión de la investigación y los medios disponibles para realizar dicha tarea. El objetivo de esta parte era elaborar un plan de difusión de la investigación.

En el segundo bloque de contenidos me centré en el artículo científico y su estructura. Además, presenté estrategias que reducen el margen de aleatoriedad del que hablaba anteriormente. Una de esa estrategias se refiere a la elección de la revista.

 

1. Indexación de la revista

Es determinante tener en cuenta donde está indexada la revista y su factor de impacto. La calidad de nuestra investigación debemos tenerla en cuenta para “apuntar” más alto o más bajo. Todas las investigaciones que realizamos no tienen la misma calidad. Esto depende de muchas variables: tipo de muestra, novedad del tema, implicaciones en la práctica que tienen las conclusiones, tipo de diseño, etc. En el catálogo de Revistas Científicas del GITE podrás elegir entre 347 revistas de tecnología educativa y educación según su nivel de indexación (Scopus, JCR, ESCI y Sello de Calidad FECYT) y otras opciones de búsqueda. Ten en cuenta que a mayor nivel de indexación, mayor probabilidad de rechazo y tiempo de espera.

2. Temática de la revista

Consulta la temática de la revista y el tipo de aportaciones que publica. Comprueba los artículos publicados en los 3-4 últimos números. A veces puede haber desajustes entre lo que se dice en el apartado “enfoque y alcance” y lo que realmente se publica. Esto último puede ser incluso más fiable. Además, nos permitirá familiarizarnos con el formato, la estructura de los trabajos, metodologías utilizadas, etc.

 

3. Plazos estimados de espera

Otro aspecto a valorar es que muestren los plazos estimados en cada uno de los pasos editoriales. Cada vez más las revistas están incorporando estos periodos. Sin embargo, también tengo que decir que cada vez más encuentro casos en los que no se cumplen ni de cerca. Una mala práctica.

También tenemos que considerar el número de artículos que publican al año: mensual, trimestral, semestral o anual. Si la revista tiene una indexación muy importante y publica un número al año la probabilidad de aceptación del artículo será muy reducida.

 

4. Medios sociales y estrategias de difusión

Si la revista tiene perfiles en medios sociales es síntoma de que trabaja específicamente en la difusión de los artículos. Una vez publicado el artículo el trabajo no ha finalizado porque la clave será que el artículo se lea y se cite. En esta labor, contar con el apoyo de la revista puede ser un factor a tener en cuenta para seleccionar una u otra.

 

5. Acceso abierto

Me dejo mi favorito para el final. Personalmente es uno de los puntos básicos que siempre utilizo. Está muy demostrado el aumento de artículos de acceso abierto y su mayor alcance. Con acceso abierto me refiero a que cualquier persona pueda leer nuestro artículo sin pagar y que además, como autores no tengamos que pagar en ningún momento durante todo el proceso editorial. Las revistas han encontrado muchos modelos de obtener ingresos. Sin entrar en detalle, es muy importante que leas la “letra pequeña” en las directrices para autores y compruebes este asunto.

Estos son los 5 puntos esenciales para seleccionar una revista científica. Tenerlos en cuenta no te va a garantizar nada pero seguro que vas a reducir la probabilidad de un rechazo prematuro e inesperado. No soy partidario de investigar para publicar en la revista X pero una vez realizada la investigación sí creo que es mejor seleccionar la revista antes de escribir el artículo. La elección de la revista sí importa y mucho.

 

Imagen: https://pixabay.com/images/id-1690423/

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Colección de actividades para desarrollar la competencia digital docente

Durante las próximas semanas (especialmente en julio) es un momento clave para pensar y reflejar lo que vamos a hacer el curso que viene con nuestros estudiantes universitarios. Por este motivo y, aunque el próximo curso parece que será muy diferente, he pensado que puede ser interesante para otros colegas compartir todas las actividades que he realizado con mis estudiantes durante este curso académico. Esto no es la primera vez que lo hago. Hace cuatro años, por ejemplo, publicamos en un libro las actividades que hasta ese momento habíamos realizado con nuestros estudiantes.

Tal y como he reflejado en la propia presentación del documento, este material docente está compuesto por todas las actividades realizadas durante el curso académico 2019-2020 en las dos asignaturas de Tecnología Educativa que actualmente se encuentran en el Grado de Educación Primaria de la Universidad de Murcia. Asignaturas en las que soy docente:

Aplicaciones Sociales de las TIC para la Escuela y el Tiempo Libre
Curso 4º del Grado de Educación Primaria. Primer cuatrimestre.
Acceso a la Guía Docente

Recursos en Educación y TIC (Grupo 2)
Curso 1º Grado de Educación Primaria. Segundo cuatrimestre.
Acceso a la Guía Docente

 

¿De qué va esta colección?

Las actividades presentes en esta guía se muestran tal y como las recibieron los estudiantes. Por lo tanto, son actividades que han sido implementadas en un contexto real (concretamente en la Universidad de Murcia). Esta recopilación de actividades prácticas es útil para comenzar a desarrollar la competencia digital docente durante la formación inicial del profesorado. Han sido desarrolladas en asignaturas en las que predominan las metodologías activas, principalmente los aprendizajes basados en tareas y resolución de problemas. También cuenta con ideas de otro tipo de metodologías activas como ABP o aprendizaje servicio. Por lo tanto, es una combinación de diversas metodologías centradas en un contexto concreto.

Aunque el peso de estas tareas es elevado, no conforman el total de lo que son las asignaturas, obviamente. Es decir, también existen clases magistrales, micro tareas que no suponen la elaboración de productos o artefactos finales, etc. Estas tareas deben ser vistas como una parte -importante- en estas asignaturas, pero hacemos más cosas 😉

En cuanto a las temáticas o contenidos, existe variedad: uso seguro de redes, comunicación e identidad digital, pensamiento computacional, robótica educativa, docencia e investigación aumentada, geolocalización, desconexión digital, búsqueda y selección de información digital, integración de los medios en el diseño curricular…

 

Algunos aciertos y errores

Aciertos. El formato tarea -y escrita- lo suelo utilizar para que los estudiantes desarrollen productos o artefactos durante un periodo de tiempo relativamente corto (entre 1 y 3 semanas). Normalmente en grupo, aunque cada vez más combino tareas individuales y grupales. Me gusta dejar todo por escrito, me genera más trabajo pero todo queda más claro y se reduce el margen de despiste, tanto en mi caso como en el de los estudiantes. Indico además el objetivo de la actividad y los objetivos de aprendizaje. El estudiante tiene que saber qué se supone que debe aprender. Este formato es una excelente manera para transformar la información que van recibiendo en la asignatura en conocimiento práctico, al menos, lo más práctico posible.

Errores y posibles soluciones. Al principio siempre insistía en la idea de que es vital hacer determinadas lecturas para luego iniciar la tarea. ¿Qué suele suceder? Pues que los estudiantes resuelven las tareas y no leen las lecturas en el momento que yo, como docente, desesaría. Progresivamente, he tenido que establecer otro tipo de estrategias para tratar de dar respuesta al problema de la falta de lectura que veo en los estudiantes. Muchas veces debida a la complejidad de los textos, exceso de volumen de tareas por la suma de otras asignaturas, etc. Este año me he situado entre 5 y 6 tareas por asignatura. Hacer más en una asignatura cuatrimestral creo que colapsa a los estudiantes y hace que, por ejemplo, las lecturas de la asignatura no se lean. El trabajo de las tareas no es igual en todo el cuatrimestre y la dedicación para tarea tampoco es la misma. He tenido que fijar semanas para leer y semanas para tareas. Esto más que un error ha sido parte de la solución. En cualquier caso, es un asunto que todavía no he terminado de resolver.

 

Reutiliza y comparte

Esta guía está compartida en doc. para que pueda ser reutilizada en otros contextos. Si lo haces, por favor, cuéntame cómo te ha ido, qué adaptaciones has realizado, problemas que has tenido, qué has mejorado… Recuerda respetar la licencia asignada a este material y seguir compartiendo.

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Imagen: https://pixabay.com/images/id-2557399/

 

 

 

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15 recomendaciones para presentar tu TFG, TFM o Tesis

Presentaciones y expectativas

Todavía recuerdo -con precisión total- lo mal que lo pasé los días previos a la presentación de mi Tesis Doctoral. La tarde de antes no era capaz ni de decir los objetivos del estudio (tengo testigos). Sabía que dominaba el contenido, que lo adoraba y que lo acabaría resolviendo favorablemente. Había recibido buenos consejos para preparar la presentación y le había dedicado todo el tiempo y esfuerzo necesario. Sin embargo, con el paso del tiempo he sido consciente de la gran cantidad de errores que cometí durante la preparación. No lo hice mal, pero mis expectativas iban en otra dirección (puede que equivocadamente) y para nada quedé satisfecho, “simplemente”, resolví.

Hasta ese momento siempre había disfrutado mucho de presentar e incluso pensaba que lo hacía bastante bien. Puede que sea una cuestión de expectativas erróneas, pero hay más cosas. Errores de planificación, carencias no resueltas con formación, esfuerzo mal invertido… Y lo que es peor:  pérdida de confianza y ausencia de conexión con uno mismo y la audiencia. Sin embargo, esa experiencia me estaba indicando claramente que había que mejorar. Nunca he querido convertirme en ponente, conferenciante, speaker o como queramos llamarlo. Sin embargo, saber comunicar saber (como bien el libro de Enrique Suerio) es fundamental en mi trabajo como profesor e investigador en la universidad.

Al poco tiempo comencé a dirigir Trabajos Fin de Máster (TFM). Observé rápidamente como los estudiantes cometían diversos errores durante la preparación y la presentación de sus trabajos. Me resultaban muy familiares. Muchas veces, por la falta de planificación de la exposición y por no darle el valor que tiene. Y es aquí donde considero que como tutor tengo que formar y ayudar. La acción tutorial debe orientar al estudiante durante todo el proceso de diseño, desarrollo, presentación y defensa del TFM (Serrano, 2017).

Cuando se cierra el TFM, siempre me gusta escribir a mis estudiantes para darles pautas para la presentación. A veces, he podido hacer algún ensayo con ellos cuando van con tiempo suficiente. Para este año, he decidido crear este artículo de blog para que también otros estudiantes (o cualquier persona) puedan beneficiarse de las siguientes pautas. Éstas son una especie de combinación entre los errores que yo mismo he cometido o he visto y las estrategias que los expertos en comunicación suelen indicar. Todo ello convertido en 15 recomendaciones para presentar tu TFM, Trabajos Fin de Grado (TFG), Tesis Doctorales y otro tipo de presentación académicas similares cuando tenemos un tribunal de expertos delante.

 

Antes

1. Planifica. Calcula con la máxima precisión el tiempo que puedes invertir en preparar este acto. Dale valor, porque un buen trabajo puede acabar siendo mediocre por un mala presentación. Sé realista, mide bien tus esfuerzos y dónde invertirlos.

2. Conócete. Si tienes la suerte de tener grabaciones de otras intervenciones, tienes una oportunidad de oro para verte en acción. No seas muy duro contigo mismo y trata de apuntar lo positivo y lo mejorable que veas. Si otros te pueden dar su opinión sería fantástico.

3. Fórmate. Si tienes tiempo suficiente, refuerza con formación algún aspecto de ti que sabes que es mejorable. Cuando eres consciente de algo y no lo trabajas a tiempo, lo más probable es que tu confianza se vea afectada en el día clave. Si los nervios te suelen jugar malas pasadas, puedes trabajar desde ya el mindfulness, técnicas de relajación y activación… Te será útil para esto y otras muchas cosas en la vida. Si no lo has trabajado con anterioridad, de poco sirve aplicar una técnica la noche previa o unos minutos antes de la presentación. Haz los deberes antes.

4. Conocer a tu audiencia. Cualquier experto en comunicación sabe que la audiencia lo es casi todo. Conocerla bien, saber sus intereses y necesidades te permitirá conectar con ella. Si sabes los nombres de tu tribunal, busca información sobre ellos, últimas publicaciones, intereses profesionales e incluso personales, etc. Hoy en día es mucho más fácil acceder a dicha información. Utiliza elegantemente esa información para configurar tu mensaje. Si no conoces los nombres, tienes que hacer un esfuerzo por pensar cómo suelen ser esos expertos que te van a valorar.

5. Domina el terreno. Tienes que saber dónde será el acto. Si es un espacio físico, trata de visitarlo lo antes posible. El dominio del espacio y su buen aprovechamiento es un básico. Si es por videoconferencia, asegúrate el buen funcionamiento de tu equipo. El audio es clave, usa un buen micrófono. Ten pensado desde dónde te vas a conectar, que no haya ruidos y que la calidad de conexión a Internet sea elevada. Prepara siempre un plan B,C.D… Todo puede fallar. Trata de no depender al 100×100 de una sola tecnología.

6. El tiempo es oro. Si te dicen tienes 20 minutos para la presentación, prepárala para unos 15-16 minutos. El tribunal siempre lo va agradecer, salvo que te digan que tienes que estar 20 minutos exactos. Ajústate al tiempo y deja esos 4-5 minutos de colchón por si surjen imprevistos (propios o ajenos). Ten un plan B. Imagina que hay retrasos acumulados y el tribunal te pide si por favor lo puedes hacer en menos tiempo. Si aceptas, ya has ganado un primer punto. Prepara tu presentación en varios formatos, por ejemplo: menos de 10 minutos, 10 minutos y 15 minutos (si 20 minutos es el máximo oficial). Además, esto te ayudará a identificar mejor qué es lo más importante para presentar.

7. Escribe tu presentación con una estructura eficiente. No hace falta que la escribas tal cual, pero sí tienes que definir muy bien qué vas a decir en cada momento. Luego, puede que no lo digas tal cual, no importa. Las partes de tu presentación pueden ser: apertura, explicaciones y evidencias (contenido técnico) y final memorable.

8. Crea un mensaje persuasivo. Para ello,  Daniel Kahneman en su libro “Pensar rápido, pensa lento“, nos dice que es necesario reducir tensión cognitiva, cuidar la legibilidad, el contraste y los colores (útil en el diseño de las diapositivas) y utilizar un lenguaje sencillo. Las ideas principales (tienen que ser pocas) son preferibles contarlas de manera sencilla, clara, que resulten incluso familiares, con ejemplos cercanos y se tiene que repetir varias veces. Hazlo fácil y el tribunal lo agradecerá. “La formulación de ideas familiares en un lenguaje pretencioso se toma como un signo de escasa inteligencia y baja credibilidad” (Kahneman, 2012, p. 89). No hagas un resumen del trabajo y recuerda que el tribunal lo ha leído previamente, ve a por lo importante desde el principio, repítelo varias veces y acaba de nuevo con lo importante.

8. La presentación visual para después. Cuando tengas todo bien estructurado, entonces prepara tu presentación visual. No inviertas el orden o la presentación visual tendrá el protagonismo que no se merece. Sabemos que acompañar elementos visuales a nuestro discurso puede potenciar la comprensión y atención de la audiencia. Pero eso no significa que continuamente se tengan que estar utilizando diapositivas, además, es complicado hacerlo bien. No leas las diapositivas, no son chuletas y acabarás generando fatiga al tribunal por provocar utilizar varios canales a la vez. Usa pocas diapositivas. En algunos momentos, te puede interesar poner una diapositiva en blanco para que el tribunal se centre en el protagonista verdadero. Pon el mínimo texto posible. Estoy seguro que muchas presentaciones se harían mejor sin diapositivas.

9. Práctica, práctica y práctica. Tantas veces como sea posible. Grábate y analízate con cariño.

10. Cuída tu motor. El día de antes, descansa y realiza un tipo de actividad para llegar fresco al gran día. Cuida alimentación y el descanso. La comida previa a la presentación tiene que ser suave, deja tiempo suficiente de digestión. No se come antes de cazar, se come después de cazar 😉

 

Durante

11. Calienta bien. Muchos dicen que Nadal se anota sus primeros puntos nada más pisar la pista. Ejercicios de voz, de respiración o algo de movimiento suave te pueden ayudar mucho. Simplemente haz lo que ya habías planificado y ensayado, no inventes ese día.

12. Imagen, voz y posición corporal. Hemos mimado el mensaje, pero resulta que las palabras pueden ser son lo menos influyente en tu intervención. Suerio (2016) recoge que suponen un 7% de la percepción que se lleva la audiencia. El 55% el aspecto y el tono y actitud el 38%. Más allá de los porcentajes y sus variaciones según el contexto, lo cierto es que nuestro hemisferio derecho es mucho más rápido que el izquierdo, y tanto el manejo de voz como nuestra posición pueden comunicar mucho más rápido que el mensaje. Tenlo en cuenta.

13. Empieza fuerte. Los primeros segundos son claves. Ensaya a la perfección las primeras frases, los tonos de voz, las posturas, los silencios, TODO.  Puedes abrir con una afirmación que enganche, un dato e incluso una pequeña historia que emocione. Hazlo a tu manera. Si quieres enganchar con la audiencia tienes que conectar primero contigo mismo. No hagas lo que no sepas y no quieras ser quien no eres. Utiliza muy poco tiempo presentándote o dando las gracias al tribunal (esto siempre lo puedes hacer tras el inicio.

Olvida directamente decir el nombre de tu trabajo. El tribunal lo sabe de sobra y si tienes una presentación visual lo más probable es que pongas el título en la primera diapositiva. Esta apertura puede ser desde escasos segundos hasta uno o dos minutos. Después, ya puedes agradecer al tribunal la oportunidad que te ofrecen para seguir aprendiendo y arrancar con el contenido más técnico de tu trabajo.

14. Acaba fuerte. Gran parte de lo que el tribunal va a recordar de tu presentación depende de lo que hagas y digas al final. Retoma los 2-3 aspectos más destacados, tus hallazagos, implicaciones, lo que sea, pero lo importante tiene que estar al final también. Olvida la clásica diapositiva de “Gracias por su atención” o ese tipo de cosas. Una frase, un dato, una historia, una imagen, pueden ser buenas ideas para tratar de recoger tus ideas importantes. Asegúrate que queda muy claro que has terminado. Para asegurarte, siempre puedes decir algo como: “gracias, ahora quedo a la disposición del tribunal para lo que considere oportuno”.

15. Firme pero humilde. Tu trabajo no es la mejor investigación del mundo, pero debe ser la mejor investigación que has podido hacer. No la defiendas, preséntala con cariño y busca seguir aprendiendo. No luches contra el tribunal, tienen más experiencia que tú, es momento de aprender. Dirígite a ellos con respeto y rigurosidad. Llámales Doctor o Profesor y su primer apellido. Mejor de usted. Cuando te hable el tribunal guarda silencio y espera a que te den el turno de palabra. Nunca interrumpas. Toma nota mientras te hablen y solicita permiso para hacerlo.

En los comentarios o preguntas responde lo que sepas. No te inventes nada. Lo que no sepas se admite, se dice que tomarás nota y que te documentarás tan pronto sea posible. A veces se recomienda dejar pasar comentarios del tribunal que no te interese atender. Ciertamente, no me gusta mucho esta estrategia. El tribunal ha dedicado su tiempo a construir un mensaje y que menos que atenderlo de alguna manera. Por ejemplo, recuperando la idea de ese mensaje, repetirla para demostrar que los has entendido y si no se sabe respuesta, directamente decir que ahora mismo no te es posible responder. Mejor ser sincero que pasota. Recuerda que estás aprendiendo.

 

Tras el acto, descansa y no le des vueltas. Al día siguiente o cuando estés recuperado, pregunta cómo lo hiciste a alguien de confianza que te pudiera ver. Si puedes verte en una grabación sería genial. Recuerda que el acto de presentación o defensa (no me gusta llamarlo así) debe ser entendido como una excelente oportunidad para que expertos ajenos a tu trabajo valoren tus aciertos y errores, siendo un momento ideal para aprender, tanto estudiante como los tutores. Nos guste la idea o no, puede que sea la última vez que alguien lea tu trabajo al completo, sé agradecido.

Espero que estas 15 recomendaciones para presentar tu TFG, TFM o tesis te ayuden a seguir aprendiendo, yo, las sigo intentanto aplicar siempre que puedo, todavía no las domino, que conste.

Y tú, ¿qué recomendación darías?

 

Imagen: “Piled Higher and Deeper” by Jorge Cham (www.phdcomics.com).

 

 

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Cómo leer un artículo científico y para qué

 

El aspecto más triste de la vida en este preciso momento es que la ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría (Isaac Asimov)

 

Seguro que alguna vez has tenido que leer un artículo científico y has pensado cosas como: ¿no se podría contar de manera más sencilla?; llevo 10 minutos leyendo el mismo párrafo sin entender nada; y esto para qué sirve; y esto, a mí qué; el que ha escrito esto no ha salido de su despacho o de su laboratorio… En este artículo de blog me he propuesto ofrecer soluciones prácticas para ayudarte a leer un artículo científico y para qué puede ser útil. Mi idea no es ofrecer atajos, es compartir las estrategias esenciales que he aprendido en estos años como escritor, editor de RIITE, revisor de artículos y lector.

Para casi cualquier cosa, me gusta crear un método de trabajo flexible que con la experiencia (práctica, lecturas y consejos de otros) voy puliendo. Os comparto el mío, tanto si eres docente, si quieres serlo, si eres investigador novel, si estás aburrido de tragarte bulos o simplemente estás cansado de que otros te “cuenten” en conferencias lo que supuestamente dice la ciencia y lo tienes que hacer. Si eres un investigador avanzando, seguro puedes contribuir a mejorar estas estrategias.

Uno de los puntos en común que tienen docentes (de cualquier etapa educativa), estudiantes de Grado, estudiantes que están haciendo su Trabajo Fin de Grado e incluso investigadores noveles de Máster y Doctorado es la dificultad para leer de manera eficiente un artículo de investigación. No se encuentran motivos reales para hacerlo hasta que, por ejemplo, se nos presenta un TFG, TFM o Tesis Doctoral. En oposiciones del profesorado no suele hacer ni falta, el temario ya lo hace la academia… Esto no se suele enseñar en la universidad y cuando se hace, pasa desapercibido, no se valora o no sabemos hacerlo bien. Tenemos algún estudio que nos dice que los profesores -no universitarios- son muy críticos con la investigación educativa, por su utilidad, por cómo se escribe, por tratar temas poco pertinentes y por la escasa formación que recibieron. Este estudio solo confirma algo que en decenas de conversaciones con docentes he percibido.  Se ve al investigador como una persona alejada de la realidad de las aulas.

Observar esta problemática está muy bien, pero pasar a la acción está mejor. Así que, vamos a ello. Por cierto, si quieres ir directamente a las estrategias, sáltate los dos próximos apartados.

Te presento al artículo científico

Primero, vamos a conocer un poco mejor a nuestro amigo o enemigo, según se mire… El artículo científico es actualmente la vía de comunicación por excelencia para compartir los hallazgos científicos. Su elaboración es muy costosa y su publicación no se queda atrás… Puede ser de varios tipos, pero normalmente reflejan resultados de una o varias investigaciones.

Seguro que alguna vez has escuchado revistas de impacto o que están indexadas. Esto significa que esa revista cuenta con la evaluación varias instituciones, organizaciones o empresas que avalan su funcionamiento. Como puedes imaginar, todos los investigadores deseamos publicar en revistas de alto impacto.

¿Cómo se seleccionan los artículos? Una vez que el autor ha enviado a la revista su propuesta de artículo y ha pasado el filtro de los editores de la misma, éstos solicitan a varios expertos (revisores) que evalúen el artículo y decidan si se publica o no. Este sistema se denomina revisión por pares doble ciego, es decir, el autor no sabrá quién le está revisando y los revisores no saben la autoría del artículo. Los editores de la revista toman la decisión final teniendo en cuenta la valoración de los revisores. Decir, por último, que el artículo en revistas de impacto es actualmente lo que más se nos valora como profesores universitarios. Como puedes imaginarte, todo esto da para unos cuantos debates, pero, ahora no es el momento…

¿Y para qué tengo que leerlos si no voy realizar ninguna investigación?

Habrás observado que últimamente en las ruedas de prensa de los políticos se está utilizando mucho el siguiente argumento: “tomaremos las medidas necesarias siguiendo los consejos del comité científico”. También, habrás observado muchas conferencias llenas de referencias a estudios. Y puede que hayas visto como tu nutricionista te propone cambios según los últimos estudios. Además de poner ganar credibilidad, leer directamente los artículos te acerca más a los resultados reales no sesgados por un segundo agente (llámase conferenciante, político, periodista, etc.).

Ojo, los artículos no son la verdad absoluta, pero sí te pueden ayudar a tener más información para luego tomar decisiones. Ojo de nuevo, lo que la ciencia dice hoy puede que mañana cambie, esto es así. Un ejemplo. Cuántas veces hemos escuchado que el desayuno es la comida más importante del día, que los huevos son terribles para el colesterol, que hay que comer cada tres horas… Pues nada, olvida todo esto porque las evidencias actuales desmienten estas cuestiones en personas sanas.

Aterrizando en el campo educativo, leer artículos te aportará evidencias que te ayudarán a filtrar lo que escuchas y por supuesto, a tomar decisiones para la práctica. Obviamente, tu experiencia y las necesidades de tus estudiantes (si eres docente) siempre seguirán teniendo su peso. Ojo por tercera vez, no existen verdades absolutas en educación.

Pasos y estrategias

Nota: Además de mi experiencia, me he basado en varias estrategias que aquí y aquí se describen.

1. Antes de empezar

Afina la búsqueda y selección de los artículos. Buscar en Scopus o WOS te puede “garantizar” mayor calidad en los resultados. Dialnet es otro espacio que te puede servir. De forma general, para hacer búsquedas iniciales de artículos no recomendaría Google. Piensa muy bien los términos de búsqueda (keywords). Cotillea sobre los autores, visita su web, otras publicaciones y en qué institución trabajan.

Los artículos no se leen como libros. No leas nunca un artículo de principio a fin “a la primera” y mucho menos si tienes que leer varios de un tema (siempre constrasta con varios). Los artículos se leen de manera distinta. Veamos cómo.

2. Utiliza tu vista de pájaro

Piensa que hay que estar seguro de que lo quieres leer entero. Leerlo bien, te puede llevar unas 5 horas, si eres experimentado lo mismo lo haces en una hora. Valora en 5 o 10 minutos si ese artículo seleccionado merece la pena leerlo. Para ello navega por su estructura, ignora los detalles, olvida por ahora el resumen y las conclusiones y mira por encima las referencias que utiliza (número, procedencia, fechas…). Ya en este vistazo puedes ver varias cosas: que no sabes lo suficiente del tema, que no te interesa (el título te engañó) e incluso que está mal escrito u organizado. Ahora sí y si te interesa lo que has visto, lee el resumen y decide si quieres seguir leyendo o no. ¡Tu tiempo y energía valen mucho!

3. Encuentra las preguntas

Normalmente entre el apartado “introducción” y el apartado “método” puedes encontrar la información necesaria para responder a estas cuestiones:

¿ Cuáles son las 5 ideas fundamentales que tratan en el marco teórico?

¿ Qué preguntas u objetivos se han marcado los autores?

¿Qué quieren hacer los autores para lograr sus objetivos de investigación?

4. Anota, anota y anota

Se puede ir una hora más o hasta 5 horas si no eres experimentado. Ahora, hay que leer el artículo como un todo. Realiza anotaciones, toma apuntes, escribe tus propias frases como puntos clave, hazte preguntas contigo mismo, establece una conversación mental con los autores, no te centres en los detalles (estadísticas, por ejemplo) y anota palabras que no entiendas. Utiliza colores para subrayar, por ejemplo, un color para lo importante, otro para las citas y otro para las referencias que los autores citan y que quieres leer más adelante. Realiza esquemas o mapas mentales, esto aumentará tu tiempo de trabajo en al menos 30 minutos, pero es rentable. Relacionar ideas es de las mejores estrategias para consolidar lo que leemos.

No intentes entenderlo todo en esta primera lectura. Piensa que los investigadores han concentrado en ese artículo meses y años de trabajo. Más adelante, podrás profundizar y comprender más cosas.

5. Si merece MUCHO la pena, a por los detalles

Tras el paso anterior, ya podrás percibir (la práctica te ayudará en esto) si merece la pena leer todos los detalles y profundizar en ellos.  El artículo tiene que ser muy bueno para invertir más tiempo. Piensa que hay muchas publicaciones y puede ser más valioso invertir tu energía en triangular con otras fuentes. Este paso, por ejemplo, es el que suelen hacer los revisores de las revistas científicas.

6. No dejes de ser escéptico. Sé curioso

A mis estudiantes de máster y doctorado me gusta decirles que en el marco teórico (a veces llamado introducción) hablan otros autores, en los resultados hablan los datos, en la discusión se contrastan los avances del artículo y lo que ya se sabía sobre el tema y en las conclusiones hablan los autores del artículo. Sé cuidadoso con la lectura crítica de cada parte del artículo científico. Analiza qué piensan los autores, cómo comparten sus limitaciones e indican futuros trabajos, cómo contrastan la información previa… Alimenta tu curiosidad y no te creas lo primero que leas por mucho que sea un artículo científico.

7. Pasa a la acción

Si has llegado al final de este artículo de blog, es el momento de pasar a la acción. Crea tu hábito de lectura. Por ejemplo, puedes identificar un tema que te apasione y fijar un día o unas horas a la semana para leer y practicar. Comienza con un artículo a la semanas, cada 15 días o uno al mes, lo que sea, pero comienza. La inversión es muy rentable, piensa que podrás aprender en unas horas lo que unos investigadores han aprendido durante años. Y quién sabe, lo mismo descubres que tienes a un curioso investigador dentro de ti.

Espero que estas estrategias y reflexiones te hayan ayudado. Como decía, esto es lo que utilizo actualmente. Irá evolucionando según mi experiencia y consejos de otros, por lo que si quieres compartir tus estrategias, serán bienvenidas y me ayudarás a mejorar 😉

 

Agradecimientos: gracias a Aula Magna por compartir varios recursos que he utilizado como fuente de inspiración de este artículo de blog.

Imagen: https://pixabay.com/images/id-1245690/

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El examen final es necesario: ideas tras el confinamiento

“La mejor evaluación de un jugador de baloncesto que puedo conseguir es mirándolo a los ojos y ver lo asustado que está”
(Michael Jordan)

Dime cómo evalúas y te diré que tipo de docentes eres. Posiblemente esta afirmación sea algo exagerada, pero si tuviera que hacer una sola pregunta a un docente para tratar de saber cómo es, le preguntaría cómo evalúa a sus estudiantes. Una de las tareas más controvertidas y complejas en el enseñanza formal es la evaluación. Sin duda, es de las cosas que más debate genera. Que si el tipo test es el más objetivo, que si con ese tipo de examen puedes tener más reclamaciones, que si ese examen es para pillar al estudiante, que si con ese examen solo se miden contenidos, que si con ese examen no se evalúan las competencias… Y así, podría completar solo un post con clásicos comentarios y creencias. Con la situación actual, proliferan los debates sobre la evaluación y sobre todo, cómo podemos adaptarla tras el confinamiento. Hay mucha confusión y demasiadas opiniones… No voy  a entrar en los tipos de evaluación, sus ventajas y sus inconvenientes ¡es muy complejo para un post! Mi intención, es mostrar cómo lo voy a hacer yo en las dos asignaturas presenciales que tengo este curso y las adaptaciones que he realizado. En concreto me voy a centrar en la prueba final, porque considero que el examen final es necesario.

La normativa y la organización, lo primero…

Me encantaría decir que mi evaluación está adaptada a las necesidades de los estudiantes, a mi experiencia y a la evidencias existentes sobre la evaluación. Mentiría. Realmente está adaptada a mi contexto que incluye más cosas. En las dos asignaturas hay una guía docente (validada por la Universidad) en la que -entre otras cosas- se establecen los instrumentos de recogida de información y los criterios de evaluación. En la asignatura Aplicaciones Sociales de las TIC para la Escuela y el Tiempo Libre (apsocialTIC) solamente hay un grupo. Es una asignatura de último curso del Grado de Primaria y tengo 45 estudiantes. La otra asignatura, Recursos en Educación y TIC (ticumu) hay 6 grupos (soy profesor de uno), es de primer curso y tengo 81 estudiantes. Ya de entrada hay aspectos organizativos que influyen mucho para decidir el sistema de evaluación. En apsocialTIC no es necesario coordinarme con otros compañeros para decidir qué ponemos en guía docente. En ticumu somos 7 compañeros en total. Una es en cuarto y otra en primero. En una tengo 45 estudiantes y en otra casi 40 más…

Para qué evaluar…

Mi respuesta rápida sería: ¡para aprender! Mentiría de nuevo. La evaluación ayuda a aprender, ayuda a controlar (sí, a veces nos cuesta decir que también controlamos) para posteriormente calificar y permitir que una institución pueda certificar. Esto al menos, sucede en la enseñanza superior, me guste o no. Decir a los estudiantes que el examen final no es importante, es engañarlos a ellos y a la sociedad. Utilizo evaluación formativa y sumativa. Para mí, las dos son esenciales y muy complementarias. Mi cuesta mucho que mis estudiantes no piensen en el examen final durante todo el cuatrimestre porque mis asignaturas no son una preparación para un examen. Son una parte de la preparación de una profesión.

Evaluar tras el confinamiento…

Esta extraordinaria situación nos ha llevado a un tipo de enseñanza totalmente diferente. Muchas cosas han tenido que cambiarse y como no, la que más interés -y polémica- ha provocado es la evaluación. En mi caso, mantengo intacta la evaluación formativa cambiando “únicamente” el tipo y los medios de comunicación utilizados por razones obvias. Respecto al examen final, hemos tenido la flexibilidad para realizar las ajustes que fuesen necesarios. El periodo de examen se ha retrasado unos días. Las adaptaciones que he realizado han sido diferentes según la asignatura:

Apsocialtic. La asignatura es de primer cuatrimestre y su examen es oral. Así se realizó en la convocatoria de enero. Para las dos convocatorias que restan, mantendré el examen oral (es el que más me gusta, por cierto). Este tipo de examen es posible en esta asignatura porque tengo menos estudiantes y no hay más grupos. Se realizará por videoconferencia. La única adaptación que he realizado es que ya tienen las preguntas del examen (las mismas que puse en enero) y las pueden preparar. Con esta medida trato de “compensar” las dificultades que muchos de mis estudiantes tendrán para preparar la prueba. Por lo demás, todo igual.

Ticumu. Aunque podíamos cambiar el tipo de examen y los criterios, somos 7 docentes los que teníamos que llegar a un acuerdo. El examen final era una prueba escrita, que puede ser un tipo test, de desarrollo… En mi caso, tenía previsto un caso práctico. Hago un inciso. En las últimas semanas de la asignatura mis estudiantes iban a colaborar con varios centros cercanos para realizar actividades sobre robótica educativa. El trabajo con “casos reales” tenía peso en la planificación inicial. Eliminada esa parte por coincidir con el confinamiento, este tipo de examen carece de valor… La opción de examen oral ni la contemplo: exceso número de estudiantes y sobre todo, por cuestiones de guía docente no podría hacerlo puesto que es un tipo de examen diferente (al escrito) y no estaría cumpliendo el acuerdo al que hemos llegado en todos los grupos de esta asignatura  (somos 6 grupos en total).

El examen final en ticumu

En la videconferencia que he tenido hoy con mis estudiantes, les he anunciado cómo es el examen. Bueno, en realidad, ya tienen el examen. Esto es importante, porque me interesa que tengan tiempo más que suficiente para poder prepararlo con calma. Tengo estudiantes que tienen 4 hermanos y un ordenador en casa…

Tendrá dos partes y cada una puntuará 5 puntos:

A) Mapa conceptual (digital) en el que relacionen los contenidos de la asignatura. Y como les digo, entra todo: las lecturas, las explicaciones realizadas en clase, las sesiones de videoconferencia durante el confinamiento, las 6 grandes tareas que han realizado (están haciendo la última en estos momentos)… Relacionar conceptos de forma global implica un elevado nivel de dominio de los mismos y de sus ideas principales.

B) Realización de un vídeo (en esta asignatura la creación de recursos es importante) de no más de 4 minutos.  Para esta parte, me he inspirado en el ejemplo de mi compañera Linda realizando algunas adaptaciones. En los 3 primeros minutos, tendrán que responder a las dos siguientes preguntas:

– ¿Cómo la tecnología afecta a las escuelas? Tanto a profesores, estudiantes como a familias.
– ¿Qué aspectos y criterios nos pueden guiar en la integración curricular de los medios en Educación Primaria?

Y en un minuto, tienen que responder a las dos siguientes cuestiones:

– ¿Para qué te ha servido esta asignatura?
– ¿Qué aspectos necesitarías mejorar o te gustaría profundizar?

El formato de presentación del vídeo es abierto para que cada estudiante pueda ajustarlo a su estilo de comunicación. Tal y como les he comentado, tienen que encontrar un buen balance entre el contenido, el estilo de comunicación y la creatividad.

El examen final tiene una ponderación del 45%.

Checklist de un examen final

Al diseñar un examen, trato de seguir estos puntos y, si se cumplen, significa que puede ser un buen tipo de examen:

  1. Se ajusta a la normativa y al contexto.
  2. Es imposible copiar.
  3. Permite la creatividad.
  4. Tienen que dominar los conceptos.
  5. Supone dificultad.

Estas son las fórmulas que he decidido para tratar el examen final en mi contexto: formación inicial del profesorado de Primaria. Y destaco esta idea para concluir puesto que esta manera de hacerlo no es la mejor. Es la más adecuada que yo he encontrado en mi contexto. Puede cambiar mucho en otros contextos incluso similares, pero es que un examen final  (y la evaluación en general) depende de muchos factores. Por lo tanto, alternativas válidas para evaluar hay muchas. Al final lo determinante es tener claro el para qué se hace o para que se tiene que hacer. Y en mi caso, tengo claro que el examen final es necesario.